El inicio de este año ha traído consigo un aumento notable de tensiones internacionales, agregándose a un escenario geopolítico ya dañado por la renuncia de las potencias mundiales a las reglas del multilateralismo y a principios fundamentales de gestión económica. A pesar de los desafíos, la economía española ha demostrado una resiliencia notable, aunque no está exenta de riesgos que se avecinan.
Resiliencia Económica con Advertencias
La capacidad de la economía española para soportar el impacto negativo del shock comercial ha sido crucial, pero esta inercia no es necesariamente sostenible. En Estados Unidos, aunque los aranceles no han inducido la recesión ni la inflación esperada, el mercado laboral comienza a mostrar señales de desaceleración. En cuanto a la inflación, los efectos secundarios, alimentados por el descontento social relacionado con el poder adquisitivo, continúan siendo una preocupación. Aun así, los mercados parecen optimistas, prediciendo que la Reserva Federal podría recortar las tasas de interés en los próximos meses. Este contexto está impulsando un aumento en las acciones de grandes corporaciones tecnológicas, aunque su futuro dependerá de la evolución de la inflación y de las políticas monetarias adoptadas.
Amenazas Fuera del Ámbito Económico
Por otro lado, la respuesta de los mercados a la guerra comercial de EE.UU. es incomparable al efecto que podría causar un conflicto militar, ya que estas últimas cuestiones superan el ámbito económico. Recientemente, muchos sectores productivos reaccionaron apresuradamente a las tarifas impuestas por el ex presidente Trump, temiendo la desorganización de sus cadenas de suministro y el aumento de costos. Un cambio en la política comercial podría estar en camino, con decisiones de instituciones como la Corte Suprema a la vista.
Vulnerabilidades y Oportunidades
La economía de Europa es notablemente más vulnerable a un debilitamiento del sistema de defensa, lo que podría suceder en caso de que Groenlandia fuese anexada. En contraste, el comercio con EE.UU. representa menos del 1% de nuestro PIB. Sin embargo, los flujos de inversión internacional, que son más susceptibles a las tensiones geopolíticas, tienen un peso considerable en la economía.
A pesar de estas vulnerabilidades, la economía española tiene espacio para maniobrar. Un mercado europeo de 450 millones de consumidores puede actuar como un contrapeso frente a economías que atravesan momentos menos favorables que en el periodo anterior al mandato de Trump. Además, el mercado único europeo presenta un gran potencial de crecimiento y fortalecimiento en negociaciones con otros bloques comerciales, lo que resulta beneficioso para la competitividad española. Actualmente, el superávit de nuestros intercambios con la UE supera el 5% del PIB, un aumento desde el 3,2% antes de la pandemia, movimiento que se ha visto impulsado, en gran parte, por el sector de servicios no turísticos. Sin embargo, ha habido un leve retroceso recientemente, posiblemente asociado a la creciente ayuda estatal y las restricciones a los intercambios comunitarios, lo que sugiere la necesidad de una mayor integración.
El Futuro de la Economía Española
A medida que avanzamos, el contexto internacional promete seguir siendo incierto. Para 2026, se prevé una contribución ligeramente negativa del sector exterior al crecimiento de la economía española. Esto no significa que el crecimiento esté en peligro, ya que el motor interno de la economía continuará funcionando, pero la sostenibilidad de este impulso depende de reformas e inversiones en vivienda y capital productivo que aún están por definirse, dependiendo del consenso político. A diferencia de episodios anteriores en nuestra historia, ahora, el mayor obstáculo reside en el ámbito político, tanto a nivel nacional como internacional, más que en la economía misma.
Globalización y Desafíos Comunes
Desde la crisis financiera de 2008, se ha observado un fortalecimiento de los intercambios dentro de bloques comerciales en detrimento de un enfoque multilateral. Esta tendencia ha llevado a un aumento significativo de la cuota de la UE en las exportaciones españolas, que creció del 58,3% en 2015 al 64,2% en 2022. Sin embargo, el debilitamiento reciente del mercado único ha visto esta cifra descender al 63,6% en 2024, una tendencia que parece mantenerse a pesar de la guerra comercial de EE.UU.
Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas. En X: @RaymondTorres_
