El 13% de las estaciones de servicio no informan sobre sus precios en medio del aumento constante.

El 13% de las estaciones de servicio no informan sobre sus precios en medio del aumento constante.

El sector de las gasolineras en España ha sido objeto de un nuevo examen por parte de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que ha detectado que un total de 1.674 estaciones no cumplieron con su obligación de informar los precios al Ministerio para la Transición Ecológica durante el mes de agosto. Esta cifra representa el 13,36% del total de gasolineras en el país y coincide con una escalada en los precios de los combustibles, exacerbada por la crisis en Oriente Medio.

La CNMC ha intensificado su vigilancia en un contexto marcado por el aumento de los carburantes, que han impactado directamente en la inflación. En su último informe mensual destaca que un abrumador 68% de las estaciones afectadas son independientes, mientras que el resto pertenece a operadores petroleros más grandes. Este incremento con respecto al mes anterior, cuando se registraron 1.072 gasolineras que no comunicaron sus precios, pone de manifiesto la problemática que enfrenta el sector.

De las 1.674 gasolineras que omitieron el envío de datos, 913 dejaron de remitir precios durante una semana, mientras que otras 370 acumulaban dos semanas sin comunicar información. Alarmantemente, 391 estaciones no informaron durante cuatro o cinco semanas, lo que representa cerca de una cuarta parte de las que han incumplido.

Impacto de la guerra en los precios

Este incremento en las gasolineras que no reportan información se produce en medio de una escalada de precios que llevó a España a ser el país europeo con mayores aumentos en los precios de la gasolina durante agosto. Durante ese mes, el precio del gasóleo tuvo un aumento interanual del 30,3%, mientras que el de la gasolina se elevó un 21,3%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Una situación que se vio agravada por la entrada en vigor de un nuevo tramo que redujo las ayudas del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos, lo que trajo consigo una subida de cinco céntimos por litro en comparación con los precios de julio. En agosto, la gasolina 95 alcanzó un precio medio de 1,725 euros por litro, mientras que el gasóleo A se situó en 1,852 euros, destacando un aumento del 12,9% respecto al mes anterior.

Asimismo, el barril de Brent registró una cotización media de 90,78 dólares, un 8,8% más que en julio, influenciado por el conflicto geopolítico en la región, lo que generó tensiones adicionales en los mercados.

Incumplimientos históricos y sus consecuencias

Desde el inicio del conflicto en Irán, se han identificado 251 gasolineras que no han notificado sus precios en varias ocasiones. Estas estaciones, junto con 164 que no enviaron datos durante las cinco semanas de agosto, están bajo revisión por parte de la CNMC para determinar su operatividad. La obligación de comunicar precios es fundamental y su incumplimiento se considera una infracción grave según la ley del sector de hidrocarburos.

La CNMC está evaluando cada caso individualmente y colaborando con el Ministerio para garantizar la validez del censo de gasolineras. Sin embargo, no se han dado a conocer públicamente las estaciones afectadas ni el número de expedientes sancionadores abiertos.

Margenes de distribución en aumento

A pesar de la problemática de la comunicación de precios, el aumento de los precios también ha venido acompañado de un incremento en los márgenes brutos de distribución. Este indicador ha aumentado un 5,1% para la gasolina y un 18% para el gasóleo, alcanzando 31,3 y 29,8 céntimos por litro, respectivamente. Las estaciones de Moeve, Repsol y BP se destacan por tener los márgenes más altos en ambos tipos de combustible.

En lo que respecta a los precios al consumidor, Moeve lideró como la red con los carburantes más caros, seguida de Repsol y BP. En contraste, las estaciones independientes como BonÀrea y GMOIL ofrecieron precios más competitivos. A pesar de este repunte en los márgenes, la CNMC no ha encontrado anomalías significativas que justifiquen aumentos desproporcionados en comparación con los costes normativos.