Francia enfrenta un delicado equilibrio financiero tras la reciente decisión de Moody’s de mantener su calificación soberana en Aa3, aunque con una perspectiva negativa. Esta decisión, que evita una rebaja a A1 esperada por parte de muchos inversores, no elimina las preocupaciones sobre la solvencia y las finanzas públicas del país, que siguen en el punto de mira. Por su parte, otras agencias como Fitch y S&P ya han situado a Francia en un escalón inferior en sus evaluaciones.
A pesar de contar con «una economía próspera y diversificada» y «instituciones públicas altamente competentes», Moody’s destaca que Francia enfrenta serios desafíos en la gestión de sus finanzas. La fragmentación del Parlamento y los conflictos entre el Gobierno y los grupos parlamentarios están obstaculizando la capacidad para implementar medidas que corrijan los desequilibrios presupuestarios.
En términos concretos, las proyecciones de Moody’s apuntan a un déficit público del 5,4% del PIB para 2026, notablemente por encima del límite del 3% estipulado en las normativas fiscales europeas. Aunque el Gobierno busca reducir este porcentaje al 5% en 2027, las estimaciones de la agencia sugieren que el ajuste será más complicado, ubicando su previsión en 5,2% para el mismo año.
Desafíos fiscal y político
La situación económica del país se ve amenazada por un crecimiento del PIB más débil de lo que el Gobierno había anticipado, lo cual afecta directamente a los ingresos del Estado. Además, el cumplimiento de los recortes de gasto será un reto considerable debido al clima político actual.
El próximo presupuesto se presenta como una prueba crucial para la credibilidad financiera de la administración de París. Moody’s espera que el Gobierno pueda aplicar efectivamente un nuevo plan de cuentas que permita reducir el déficit, incluso considerando métodos que eviten las votaciones parlamentarias tradicionales. Sin embargo, el éxito dependerá de la capacidad del Ejecutivo para navegar entre las tensiones sociales y un Parlamento dividido.
Perspectivas de deuda y financiación
El mantenimiento de la calificación Aa3 por parte de Moody’s está condicionado a la aprobación de un presupuesto que disminuya el déficit, así como a una moderación en los costes de financiación y en las tensiones sociales. La deuda pública de Francia podría superar el 120% del PIB en 2027 y continuar su ascenso en los años posteriores, lo que requerirá un esfuerzo fiscal significativo y sostenido más allá de las elecciones de 2027.
La falta de acción contundente podría llevar a Francia a un ciclo de acumulación de deuda, perdiendo margen para financiar sus obligaciones. Actualmente, los mercados están mostrando su preocupación, reflejada en el aumento de alrededor de 150 puntos básicos en el rendimiento de los bonos a diez años desde el inicio del año. Este incremento se traduce en un diferencial con respecto a la deuda alemana que supera los 170 puntos básicos, lo que indica la prima que los inversores exigen para prestar al Estado francés.
