La figura del Chief AI Officer (CAIO) se perfila como uno de los cargos ejecutivos más relevantes de esta década, aunque su permanencia en el tiempo podría ser limitada. Durante años, muchas juntas directivas cuestionaron la necesidad de un liderazgo especializado en inteligencia artificial. Sin embargo, el auge de herramientas como ChatGPT a finales de 2022 y principios de 2023 marcó un cambio significativo, impulsando a muchas empresas a establecer prácticas centradas en IA, formar equipos especializados y, por supuesto, nombrar CAIOs.
La razón detrás de esta contratación es clara: sin un responsable que guíe la estrategia de IA, los esfuerzos pueden fragmentarse entre equipos y carecer de una conexión coherente con el talento, la gestión de riesgos y las oportunidades de negocio. Un estudio de IBM revela que más del 75% de las organizaciones ya cuentan con un Chief AI Officer. Sin embargo, con el tiempo, la necesidad de un único responsable se vuelve cuestionable. Si la inteligencia artificial se integra en cada función y decisión, ¿realmente debería haber solamente un ejecutivo a cargo?
Este dilema es un reflejo de lo que ocurrió con la figura del Chief Digital Officer (CDO), que pasó de ser un cargo poco común en 2014 a estar presente en el 21% de las compañías para 2018. Originalmente, los CDOs eran esenciales para diseñar e implementar estrategias digitales, pero la integración de lo digital en cada área redujo su relevancia en algunos casos. De forma similar, se espera que la adopción de IA siga una trayectoria comparable, evidenciando la transformación de la inteligencia artificial en un componente esencial de la operación empresarial.
Un cambio de paradigma
El objetivo final es que la inteligencia artificial se convierta en una infraestructura subyacente que transforme cómo se lleva a cabo el trabajo, desde las finanzas hasta la contratación de talento. Así, un CAIO efectivo podría llegar a hacer innecesaria su propia posición. Este papel no solo requiere de habilidades tecnológicas, sino que también actúa como un experto en transformación que gestiona el cambio, establece gobernanza y crea valor para el negocio, fomentando al mismo tiempo la fluidez en IA en todos los niveles ejecutivos.
Sin embargo, la obsolescencia no tiene por qué ser el destino final del CAIO. Las organizaciones pueden aprovechar el talento de estos líderes para evolucionar en su rol. Esta transformación puede desarrollarse en tres etapas. La primera etapa se centra en la evangelización, donde el CAIO busca despertar la conciencia sobre la IA dentro de la organización.
En la segunda fase, las empresas transitan de la experimentación a la rendición de cuentas. Aquí, el CAIO se convierte en un operador que impulsa el valor y demuestra el retorno de la inversión ante la alta dirección y los inversores. La tercera fase implica que el CAIO comience a implementar sistemas que faciliten que otros ejecutivos asuman la responsabilidad de la IA en sus respectivas funciones.
Ya se observan indicios de este cambio. Cada vez más, las competencias en IA aparecen en las descripciones de puestos a nivel C-suite. Las empresas están incentivando a los líderes en cada unidad a identificar aplicaciones de IA y gobernar su adopción, en lugar de depender de un centro de comando centralizado. Esta transición podría resultar en una reducción de la necesidad de un departamento de IA separado, y también en un cambio hacia roles de mayor responsabilidad estratégica para los CAIOs que logren adaptarse.
En la actualidad, la mayoría de las organizaciones todavía requiere un líder designado que demuestre cómo la IA puede generar valor y la integre en cada rol ejecutivo. No obstante, en el horizonte de cinco años, es probable que vean una disminución en los equipos dedicados exclusivamente a la inteligencia artificial.
A largo plazo, los CAIOs tendrán el potencial de transformar sus empresas al integrar la IA de tal manera que se vuelva casi imperceptible. Este enfoque no solo beneficiaría a la organización, sino que también prepararía el camino para futuros líderes empresariales. Algunos CAIOs exitosos podrían encontrar su lugar en roles de COO, transformación o incluso en la sucesión del CEO.
Aunque el cargo de Chief AI Officer podría llegar a desaparecer, la presencia de estos líderes puede seguir siendo valiosa si las organizaciones reconocen y desarrollan su potencial, convirtiendo un rol transitorio en un campo de entrenamiento para futuros líderes empresariales.
