La irrupción de la inteligencia artificial (IA) está transformando radicalmente el entorno laboral. Aunque se prometen incrementos en la productividad de los empleados, la realidad muestra que muchos de ellos ahora se ven obligados a asumir responsabilidades adicionales en la gestión de bots de IA, sin recibir necesariamente ascensos o aumentos salariales. Esta tendencia, que convierte a los trabajadores en supervisores de tecnología que debería optimizar su trabajo, podría tener implicaciones significativas en el futuro del empleo.
Un informe reciente revela que, bajo la presión de incorporar la IA en sus rutinas diarias, los empleados están dedicando cada vez más tiempo a la supervisión de estas herramientas automatizadas. Las funciones que originalmente desempeñaban, como la enseñanza, programación, redacción o diseño, ahora son realizadas, en gran parte, por sistemas de IA que requieren de su intervención constante. En consecuencia, la atención se desvía de las responsabilidades profesionales hacia la gestión de estos agentes de inteligencia artificial.
Este cambio también ha sido adoptado por diversas empresas que han comenzado a implementar herramientas de IA. Un ejemplo notable es Salesforce, que introdujo «agentes listos para el trabajo» en áreas como ventas y atención al cliente, brindando a los empleados la capacidad de entrenar y optimizar estos agentes. Este enfoque permite que los empleados manejen una cantidad considerable de tareas automatizadas, aunque a costa de su tiempo y enfoque en sus funciones principales.
Por su parte, Wipro, un proveedor de servicios de TI, ha reportado mejoras de productividad equiparables a la contribución de 20,000 trabajadores gracias a la IA. El director de tecnología de la empresa mencionó la posibilidad de que un único ingeniero supervise a varios agentes. Este paradigma está empezando a ser común en startups, como Daytona, donde cada uno de sus ingenieros gestiona a un promedio de cinco agentes de IA, lo que ha modificado radicalmente el enfoque del trabajo en programación.
Los pros y contras de gestionar IA
La experiencia de varios empleados refuerza la dualidad de este fenómeno. Sinda Khenine, ingeniera de software en Electrolux, ha expresado cómo la incorporación de agentes de IA ha simplificado ciertos procesos, permitiéndole avanzar en la construcción de su propia empresa. No obstante, este beneficio viene acompañado de la frustración de relegar las tareas que originalmente le apasionaban, como la programación directa, a un segundo plano.
La mayor parte de su trabajo ahora implica coordinar y supervisar sistemas, un proceso que puede resultar tan demandante como las tareas técnicas que solía realizar. Khenine subraya que el esfuerzo se ha desplazado hacia la gestión de estos agentes, quienes requieren una atención detallada para garantizar que cumplan con las tareas asignadas. Esta situación plantea un interrogante sobre la evolución de la labor y del valor del trabajo humano en la era de la IA.
La narrativa en torno a la IA y su impacto en el mundo laboral sigue desarrollándose. A medida que las empresas continúan adoptando nuevas tecnologías, es fundamental analizar cómo estas herramientas redefinen las dinámicas laborales y qué significan para la carrera y la remuneración de los empleados.
