Después de las elecciones, se avecina un nuevo enfrentamiento sobre los centros de datos.

Después de las elecciones, se avecina un nuevo enfrentamiento sobre los centros de datos.

A medida que se desarrollan las consecuencias de las elecciones intermedias del 3 de noviembre, se observa un resurgimiento del debate sobre los centros de datos, infraestructuras que sustentan el poder de la inteligencia artificial (IA). Con los demócratas en control del Congreso, se anticipa un cambio en la regulación de estos espacios, impulsado por la creciente preocupación pública sobre su impacto en el medio ambiente y en las comunidades locales.

Las elecciones revelaron que un alto porcentaje de votantes está cada vez más alarmado por la expansión de los centros de datos. Una encuesta exitosa mostró que más de la mitad de los encuestados considera que la IA podría hacer más daño que beneficio, y alrededor del 80% se opone a la construcción de estos centros en sus vecindarios. Casi un 60% afirmó que el tema era un factor crucial en su decisión de voto.

Nadine Smith, presidenta de una conocida organización de justicia racial, destacó que los resultados electorales son un referendo sobre quién se beneficia realmente de la economía. Su crítica a las instalaciones como la de xAI en Memphis, que utiliza turbinas de gas para su funcionamiento, coincide con las preocupaciones locales sobre la calidad del aire.

Reacción contra la expansión de centros de datos

La resistencia contra el desarrollo de centros de datos se manifiesta particularmente en estados como Ohio, donde se han bloqueado iniciativas para construir nuevas instalaciones. Un condado de esta región recientemente aprobó una prohibición que afecta la construcción de grandes centros de datos, reflejando un descontento generalizado por la presión que estos proyectos ejercen sobre las comunidades.

Las predicciones apuntan a que la futura gobernadora de Ohio, Amy Acton, representará un obstáculo significativo para el crecimiento de estos centros en su estado. La oposición a la construcción se ha extendido a otros lugares, con candidatos electos en Texas, Maine, Michigan y otros, que hicieron campaña en contra del crecimiento desmedido de este tipo de infraestructura.

Entre las posibles acciones a tomar, se contemplan moratorias en la construcción o la exigencia de que los centros de datos financien la actualización de las redes eléctricas necesarias. Goldman Sachs anticipa retrasos en las obras en estados como Georgia y Texas debido al ascenso demócrata.

Propuestas legislativas en el horizonte

Con el control demócrata del Congreso, aumentan las posibilidades de que se presenten iniciativas como la moratoria a la construcción de centros de datos impulsada por figuras como Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez. Estas propuestas buscan introducir regulaciones que aseguren que el crecimiento de la infraestructura de IA no incremente el costo de la electricidad ni perjudique el medio ambiente sin el consentimiento de las comunidades afectadas.

La preocupación por el impacto medioambiental de los centros de datos sigue siendo un tema central. Expertos advierten sobre las consecuencias de la falta de regulación en la infraestructura energética que soporta estos centros, especialmente aquellos que dependen de turbinas de gas para operar.

Maia Woluchem, directora de un grupo de investigación, sugiere que las alarmas sobre la situación actual pueden llevar a cambios significativos en políticas energéticas y derechos de propiedad que faciliten una revisión más exhaustiva del desarrollo de centros de datos. Esto podría convertirse en un enfoque vital para abordar los problemas que surgieron durante la administración anterior.

El descontento popular se ha intensificado más allá de la mera edificación de estos centros. Se teme que la expansión de la IA y los centros de datos beneficie a unos pocos privilegiados a expensas de las comunidades locales, las cuales enfrentan un aumento en los costos de vida y una baja en su calidad ambiental.

Smith resume el sentimiento colectivo al afirmar que si la infraestructura de IA es realmente una prioridad nacional, las empresas deben asumir la responsabilidad de cubrir los costos que generan y garantizar un entorno sostenible para quienes habitan a su alrededor. La voz de las comunidades es crucial, y sus inquietudes deben ser incluidas en la planificación del futuro digital al que se dirigen.