Los países del G7 liberarán 100 millones de barriles de petróleo y diésel para frenar el aumento de precios.

Los países del G7 liberarán 100 millones de barriles de petróleo y diésel para frenar el aumento de precios.

En un contexto de crecientes precios del combustible, el grupo de las siete democracias más ricas del mundo se prepara para liberar 100 millones de barriles de petróleo y productos derivados en las próximas semanas. Esta medida, que comenzará con un envío significativo de diésel, busca mitigar el impacto de los precios récord alcanzados recientemente en Estados Unidos.

El presidente de Estados Unidos ha afirmado que la liberación de diésel comenzará «de inmediato», cumpliendo con un compromiso del G7, el cual contempla el inicio de esta acción en un plazo de 20 días y la continuación en un periodo de cuatro meses. La creciente presión sobre el presidente y su partido se intensifica a medida que se acercan las elecciones de medio término el 3 de noviembre, en un clima donde su aprobación en temas económicos ha descendido notablemente.

La reciente escalada de precios del diésel ha sido notable, alcanzando un promedio nacional de $6.37 por galón, después de haber llegado a un máximo de $6.52 el 22 de septiembre. La guerra en curso y las tensiones comerciales han contribuido a este aumento, impulsando los costos en diversas categorías de productos, incluidos los combustibles.

Coordinación Internacional para la Estabilización del Mercado

La decisión de liberar petróleo proviene de una reunión virtual presidida por el presidente francés Emmanuel Macron, quien actualmente ocupa la presidencia rotativa del G7. Este grupo incluye a Canadá, Alemania, Italia, Japón, el Reino Unido y los Estados Unidos, además de la representación de la Unión Europea. Este anuncio sigue a un compromiso previo hecho en marzo de liberar 426 millones de barriles para estabilizar el mercado petrolero, con un enfoque particular en productos refinados.

El objetivo de esta nueva acción es “reducir los precios” y, al mismo tiempo, “añadir liquidez al mercado”, según lo declarado por Macron. Sin embargo, el aumento en los precios del petróleo crudo y la prohibición de Rusia para exportar combustibles tras los ataques a sus instalaciones han agregado una capa de complejidad a la situación. A pesar de que Europa no importa diésel ruso directamente, países que compraban este combustible ahora deben competir con los mercados europeos.

Por su parte, algunos analistas advierten que una posible prohibición de exportación de diésel de Estados Unidos podría, en el corto plazo, ayudar a reducir precios internos, pero también podría resultar contraproducente, disminuyendo las reservas de gasolina debido a la interconexión entre la producción de diésel y gasolina.

La conversación del presidente estadounidense con Macron se centró en la necesidad apremiante de abordar el alza en los precios del combustible y la disponibilidad de productos petroleros. Esta dinámica internacional resalta la urgencia de coordinaciones estratégicas entre naciones para afrontar desafíos económicos conjuntos en un escenario de inestabilidad global.