Hombres y mujeres en la alta dirección perciben entornos laborales distintos

Hombres y mujeres en la alta dirección perciben entornos laborales distintos

La lucha por la equidad de género en los entornos corporativos continúa siendo un desafío significativo. Un estudio reciente ha analizado la evolución de las percepciones sobre las mujeres en roles ejecutivos en Estados Unidos, revelando que, a pesar de ciertos avances en las últimas seis décadas, persisten brechas significativas en cómo hombres y mujeres evalúan oportunidades y estándares en el lugar de trabajo.

Desde 1965, la investigación se ha llevado a cabo cada veinte años, y esta última edición ha encuestado a 193 altos ejecutivos. Si bien las actitudes en torno a la presencia femenina en las cúpulas empresariales han mejorado desde la primera encuesta, los últimos resultados muestran que la percepción de las oportunidades para las mujeres sigue siendo alarmantemente desfavorable. Por ejemplo, el 90% de las mujeres encuestadas creen que son juzgadas más críticamente en comparación con solo el 35% de los hombres que comparten este sentimiento.

Desigualdad en la percepción de éxito

Otro hallazgo notable es que el 83% de las mujeres considera que para tener éxito deben ser “más excepcionales” que sus colegas masculinos, frente al 28% de los hombres que piensan igual. Este cambio en la percepción representa un aumento considerable respecto a 2006, donde el 68% de las mujeres y el 32% de los hombres compartían esta idea. Este fenómeno ha sido atribuido al «sesgo de demostrarlo de nuevo», que implica que las mujeres y las personas de color necesitan mostrar pruebas más concretas de su competencia para ser vistas como igualmente capaces.

Además, el 37% de las mujeres encuestadas cree que los criterios para promociones son equitativos entre géneros, mientras que el 70% de los hombres sostiene lo mismo. La percepción de que su empresa opera como una meritocracia también varía notablemente: solo el 40% de las mujeres lo cree, en comparación con el 76% de los hombres. Este desajuste en la percepción sugiere que aún existen barreras para el progreso profesional de las mujeres en el ámbito empresarial.

Doble estándar en la promoción

El estudio también confirma un doble estándar en las promociones. Mientras que los hombres son promovidos a roles senior basándose en el potencial de su desempeño futuro, las mujeres se ven obligadas a demostrar un historial impecable. Esta diferencia plantea serias preguntas sobre la equidad en los procedimientos de evaluación y promoción dentro de las organizaciones. Mientras los hombres argumentan que las responsabilidades familiares afectan la flexibilidad necesaria para estos roles, las mujeres apuntan que estas suposiciones se aplican de manera anticipada y sin consideraciones contextuales.

Aunque se han observado mejoras desde la primera encuesta de 1965, la ampliación de la brecha de percepción aproximada en las últimas décadas es inquietante. La creciente polarización política y el retroceso en iniciativas de diversidad, equidad e inclusión (DEI) han exacerbado esta situación. Informes como el de Lean In y McKinsey sobre la representación femenina en el lugar de trabajo indican que las mujeres son patrocinadas menos frecuentemente que los hombres, y, aun cuando cuentan con un respaldo, son promovidas con menor frecuencia. A día de hoy, solo el 29% de los roles C-suite son ocupados por mujeres, quienes, además, enfrentan mayores niveles de agotamiento y un camino más arduo hacia posiciones de liderazgo.