Las empresas ignoran la ventaja de la maternidad mientras siguen enfocándose en la desventaja que implica.

Las empresas ignoran la ventaja de la maternidad mientras siguen enfocándose en la desventaja que implica.

La maternidad es un campo de formación intensiva en liderazgo para muchas mujeres, aunque este potencial a menudo pasa desapercibido en los entornos laborales. Cuando las madres son apoyadas adecuadamente, sus capacidades profesionales pueden florecer de maneras sorprendentes. Sin embargo, la percepción predominante en muchas organizaciones tiende a ser negativa, lo que se traduce en la llamada «penalización por maternidad».

Al convertirse en madres, muchas mujeres experimentan un cambio en sus prioridades y en cómo abordan su compromiso laboral. Aunque continúan valorando la excelencia en su trabajo y desean causar un impacto, su disponibilidad se reduce y son menos propensas a participar en reuniones que podrían haberse resuelto mediante un simple correo. Esta nueva perspectiva a menudo es malinterpretada como una señal de falta de compromiso o ambición, lo que contribuye a la penalización en su carrera.

Investigaciones recientes han demostrado que las madres, en lugar de ser vistas como candidatas menos competentes, poseen habilidades que se alinean con las demandas de liderazgo que las empresas valoran. Según un estudio, aunque las madres son valoradas con salarios más bajos y menos oportunidades, la realidad es que la vida familiar puede enriquecer su desempeño laboral. Cuando se observa más allá de la penalización, emergen los beneficios o «ventajas de la maternidad».

La ventaja de la maternidad

El concepto de «ventaja de la maternidad» indica que las experiencias de ser madre pueden desarrollar capacidades profesionales que a menudo son subestimadas. La investigación en el ámbito laboral ha explorado cómo las obligaciones familiares pueden mejorar la efectividad en el trabajo. La idea de que la vida familiar y laboral compiten por tiempo no es completa; con las condiciones adecuadas, pueden reforzarse mutuamente.

Un análisis de más de 300 gerentes reveló que el compromiso con roles familiares se traduce en mejoras en la satisfacción laboral y el desempeño. Las conductas de supervisión que apoyan a la familia también demuestran tener un impacto positivo en la satisfacción laboral y la intención de permanecer en el trabajo. Cuando un líder es también padre, su equipo tiende a percibirlo como más cálido y digno de confianza, lo que fortalece las relaciones laborales.

El entrenamiento diario en liderazgo que aporta la crianza

La crianza exige practicar muchas de las habilidades que las organizaciones buscan en sus líderes, como la gestión emocional y la capacidad de adaptación. Estas competencias no solo se valoran en el hogar; son fundamentales en el entorno laboral. La crianza, aunque pueda parecer un papel secundario, entrena a las madres en aspectos cruciales de liderazgo.

Investigaciones indican que los padres, especialmente las madres, tienden a ver su trabajo como un modelo a seguir para sus familias, lo que se relaciona con un mayor esfuerzo laboral y un comportamiento de ciudadanía organizacional. Esto implica que, lejos de diluir su compromiso, la maternidad en realidad puede redefinirlo y enriquecerlo.

A pesar de las restricciones que enfrentan, como la falta de atención a la crianza y horarios inflexibles, las madres suelen hacerse más eficientes. La necesidad de equilibrar la vida personal y laboral les proporciona una mayor claridad sobre lo que realmente importa en su trabajo.

Hacia un entorno laboral más amigable para los padres

Para que las empresas reconozcan la «ventaja de la maternidad», es imperativo que establezcan apoyos básicos que permitan a los padres desempeñar su trabajo de manera efectiva. Esto incluye políticas de licencia pagada, horarios flexibles y ambientes que promuevan un equilibrio entre la vida laboral y familiar.

Además, el proceso de transición a la paternidad debe ser considerado un paso estratégico en el liderazgo, y no solo una interrupción logística. Esto requiere formación para gerentes y apoyo para que las madres naveguen su nueva identidad y ambiciones profesionales. También es importante que los líderes se abstengan de hacer suposiciones sobre lo que las madres desean en sus roles laborales, ya que esto a menudo puede limitar sus oportunidades de avance.

Reconocer las diferencias entre establecer límites y el desinterés es crucial para valorar adecuadamente las prioridades que las madres aportan al trabajo. Las habilidades de gestión de recursos, discernimiento y enfoque en lo esencial son cualidades que necesitan ser resaltadas en las conversaciones de desempeño laboral.

La narración sobre la maternidad en el mundo laboral no debe centrarse solamente en la penalización, sino también en las ventajas que surgen de ella. Aquellas empresas que logran identificar y valorar tanto los desafíos como los beneficios que ofrece la maternidad no solo serán más justas, sino también más competentes para gestionar el liderazgo en su interior.