Con un enfoque estratégico que ha sorprendido al mundo energético, Moeve (antes Cepsa) y su par portuguesa Galp han mantenido en secreto negociaciones que ahora ven la luz. El resultado es un acuerdo no vinculante que marca el inicio de una integración de sus operaciones en la Península Ibérica, con miras a cerrar esta ambiciosa unión a mediados de este año. A primera hora del jueves, Galp hizo oficial el anuncio en la Bolsa de Lisboa, donde posee el 55% de su capital, mientras que Moeve también comunicó la noticia a través de un boletín de prensa.
### Una Alianza Histórica
La comunidad energética ha recibido esta noticia con asombro por dos motivos. En primer lugar, la colaboración entre una empresa española y una portuguesa, hasta ahora marcada por desconfianzas, finalmente se materializa, creando un mercado energético ibérico más cohesionado. En segundo lugar, el diseño de la operación es notable: «bien planificada, con economías de escala y potencial de crecimiento, dejando de lado intereses personales o políticos», comentan fuentes del sector.
La propuesta contempla la creación de dos empresas temporales, IndustrialCo y RetailCo, que recibirán los activos de refino y las estaciones de servicio, conocidos como el negocio «downstream», de Moeve y Galp. Aunque los accionistas actuales mantendrán su participación proporcional, Moeve controlará el 80% de IndustrialCo, mientras que Galp compartirá al 50% el capital de RetailCo.
### Un Futuro Energético Sostenible
IndustrialCo se enfocará en el refino, química, comercialización, hidrógeno verde y combustibles de bajo carbono, apuntando a consumidores industriales. Por su parte, RetailCo se dedicará a la movilidad, que incluirá la venta de combustibles, recarga de coches eléctricos y servicios para clientes minoristas. Esta unión dará lugar a una red de 3.500 estaciones de servicio, que sumará las operaciones en España y Portugal, junto con las ubicaciones en otros países como México, Marruecos y Angola.
En total, Moeve y Galp operan 3.208 puntos de venta en la Península Ibérica, de los cuales 1.598 son de Moeve (incluyendo 1.340 en España y 258 en Portugal), junto con 380 de su marca económica, Ballenoil, y 1.230 estaciones de Galp (524 en España y 706 en Portugal). Esto los acerca significativamente al líder del sector, Repsol, que cuenta con 3.800 estaciones.
### Un Horizonte Prometedor
El diseño de esta unión es llamativo, ya que excluye el negocio de exploración y producción de Galp, que aún posee importantes yacimientos en Brasil y África. Moeve, tras la venta de sus activos en Abu Dabi, apenas retiene pozos en Argelia, pero integrará estos negocios menores en la nueva empresa industrial. Galp seguirá cotizando en la Bolsa de Lisboa con esta área de negocio intacta.
Este acuerdo también podría afectar a Repsol, no solo por la proximidad en el número de gasolineras, sino porque el portafolio de refinerías de la nueva entidad es visto como más eficiente. Mientras Moeve opera dos refinerías, Galp cuenta con el complejo de Sines, apropiadamente situado en el Atlántico. En contraste, Repsol tiene una estructura de cinco refinerías que algunos expertos consideran saturada.
### Un Juego de Influencias
Los negociadores de esta alianza, como Paula Amorim, presidenta de Galp, y Carlyle, uno de los principales accionistas de Moeve, han sido cruciales en este proceso. Desde su llegada a Moeve, el CEO Maarten Wetselaar ha estado bajo el foco, pero su enfoque «visionario» en nuevas oportunidades como el hidrógeno verde podría finalmente dar frutos.
Cabe destacar que la operación será revisada por la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) en España, y aunque Moeve es un jugador dominante en el mercado de carburantes, no se anticipa que RetailCo genere monopolio. Los gobiernos de España y Portugal han recibido la noticia con agrado.
### Una Nueva Era en el Sector Energético
El acuerdo entre Moeve y Galp no solo genera expectativas de mejora en los servicios sino que promete mayores economías de escala que podrían beneficiar al consumidor final. Así, el principio de acuerdo revive también la esperanza de futuras fusiones en el sector, como el fallido intento entre Naturgy y EDP, aunque con marcadas diferencias en sus estructuras accionarias.
El tiempo dirá cómo se desarrollan estos cambios en el panorama energético de la Península Ibérica, pero la unión de estas dos empresas representa un hito significativo.
