México Implementa Nuevos Aranceles a China y Países Sin Tratados: Un Cambio en Su Política Comercial

México Implementa Nuevos Aranceles a China y Países Sin Tratados: Un Cambio en Su Política Comercial

El año 2026 comienza en México con una renovada perspectiva comercial. Desde el primer día del año, entró en vigor un aumento tarifario que afecta a 1,463 fracciones arancelarias provenientes de naciones sin tratados comerciales con México, como China, Rusia, Corea del Sur, India, Vietnam, Tailandia y Brasil. Aunque el ajuste final fue menor al propuesto inicialmente por el Ejecutivo, este cambio impactará a más de un millar de productos. Las nuevas tasas, que oscilan entre el 5% y el 50%, abarcan artículos como automóviles eléctricos, autopartes, maquillajes, plásticos, aceros y electrodomésticos, entre otros. El gobierno estima que esta medida generará una recaudación de 30,000 millones de pesos anuales, con un efecto inflacionario de sólo el 0.2%, según las proyecciones de la Secretaría de Hacienda.

Un Cambio Estrategico en el Comercio Internacional

La implementación de esta política, tras un extenso debate en el Poder Legislativo, representa un momento crucial en la posición de México en el comercio global. De acuerdo con el decreto oficial, la Secretaría de Economía podrá habilitar mecanismos que aseguren el abasto de insumos en condiciones competitivas. Sin embargo, el aumento en los aranceles plantea desafíos tanto a los importadores mexicanos como a las relaciones comerciales, especialmente con China, el segundo socio comercial de México tras Estados Unidos.

México realiza compras a China por más de 129,000 millones de dólares anuales y exporta hacia ese país alrededor de 9,000 millones, lo que genera un déficit comercial que supera los 120,000 millones de dólares. Este desbalance, en aumento constante, se atribuye a la gran producción china, precios bajos y la limitada oferta local. El contexto se complica en medio de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, pues este aumento de tarifas puede interpretarse como un apoyo a la postura proteccionista de la administración estadounidense y un intento de fomentar una mayor integración en Norteamérica, justo antes de la revisión del TMEC que comenzará en julio.

Fortaleciendo la Industria Nacional

El gobierno mexicano ha aclarado que el aumento en los aranceles no busca perjudicar a ningún país, sino que se centra en beneficiar a las empresas locales y proteger unos 350,000 empleos en el país. La Secretaría de Economía ha afirmado que esta estrategia se alinea con el Plan México, la propuesta de inversión del actual sexenio, buscando reindustrializar sectores clave y reducir la alta dependencia de importaciones. La meta es que las empresas mexicanas logren cubrir hasta el 50% de la demanda interna.

A pesar de la defensa oficial, este nuevo muro arancelario ha generado inquietud y críticas tanto a nivel nacional como internacional. China ha expresado su descontento por la medida, solicitando su revisión, y ha iniciado una investigación para evaluar posibles respuestas. Además, Corea del Sur y sectores de la industria en India se han manifestado preocupados por el impacto del aumento tarifario.

En el ámbito nacional, las opiniones del sector empresarial son variadas; mientras algunos ven la medida con escepticismo, otros la respaldan como parte de una nueva estrategia enfocada en la producción interna.

Desafíos y Oportunidades

Ignacio Martínez Cortés, experto en comercio y economía, considera que esta modificación en la política arancelaria marca un hito en la historia comercial de México. Desde su entrada al GATT en 1986, el país había disfrutado de un entorno de apertura comercial que lo posicionó como un atractivo destino para la inversión, pero este capítulo parece llegar a su fin con los recientes cambios en la Ley de Impuestos Generales de Importación y Exportación.

Aunque el gobierno mexicano argumenta que esta medida busca fortalecer la industria local, la realidad es que se implementa sin una clara política de exportación y seguridad comercial. Es crucial que se replantee la estrategia nacional para abordar temas de gran relevancia como el narcotráfico, la migración, el cambio climático y la ciberseguridad, en lugar de reaccionar a la agenda de otros países.

Al final, a partir de este 1 de enero, se evidenciarán cuáles empresas se beneficiarán y cuáles enfrentarán el reto de elevados costos y cambios en sus cadenas de suministro. Lo que está en juego es la reconfiguración de las cadenas de producción en México y la continuidad del TMEC, un acuerdo que respalda más del 80% de las exportaciones del país y que representa ingresos anuales superiores a los 500,000 millones de dólares.