La industria del acero en México se enfrenta a su crisis más severa en 17 años, provocada por un arancel del 50% en las exportaciones hacia Estados Unidos, su principal mercado. Esta medida ha llevado a las siderúrgicas locales a implementar recortes de personal y ajustar sus líneas de producción mientras aguardan las negociaciones entre ambos gobiernos. Según Juan Antonio Reboulen, Director de Asuntos Corporativos y Comercio Internacional de Deacero, esta tarifa es «injusta» e «irracional» incluso para los estadounidenses, puesto que México importa más acero de EE. UU. de lo que exporta, lo que genera un déficit anual que supera los 4.000 millones de dólares.
La caída en las exportaciones
Hasta octubre, las exportaciones de México hacia Estados Unidos alcanzaron solo 1,3 millones de toneladas de acero, lo que representa una caída del 27% en comparación con el mismo periodo de 2022. Reboulen advierte que la desaceleración económica, junto con la creciente competitividad de aceros provenientes de países como Vietnam y Malasia—que no enfrentan aranceles debido a acuerdos comerciales—agravan la situación.
Implicaciones del arancel
- Para Deacero, las exportaciones representaban alrededor del 40% de su producción, en su mayoría dirigidas a EE. UU.
- La imposición del arancel ha afectado no solo a los productores, sino también a toda la cadena de suministro que depende de la industria siderúrgica.
Estrategia de defensa comercial
Con la apertura del mercado a aceros asiáticos y la imposición de nuevas tarifas, la industria mexicana pide al gobierno aumentar los aranceles a estas importaciones. En este contexto, la cuestión de los programas de importación temporal se ha vuelto crítica; estos fueron diseñados para fomentar la manufactura local, pero han resultado en un crecimiento económico reducido.
Reboulen propone la derogación de estos programas y sugiere que hasta un 35% del consumo de acero en México proviene de importaciones, muchas de las cuales se triangulan a través de países como Vietnam y Malasia, originando una competencia desleal que afecta a los productores locales.
La urgencia de medidas concretas
La peligrosidad de retener el actual arancel estadounidense es evidente: si no se toman medidas para proteger a la industria nacional, podría convertirse en una mera ensambladora de productos importados. Sin embargo, la lucha no es solo por la eliminación de este cargo, sino por la implementación de políticas económicas robustas y el establecimiento de un sistema aduanero más efectivo que prevenga el comercio desleal.
Reflexiones sobre el comercio con EE. UU.
- Según Reboulen, la negociación con EE. UU. ha de ser estratégica, destacando la complementariedad de las industrias de ambos países.
- La incapacidad de EE. UU. para controlar adecuadamente las aduanas lleva a la preocupación de que México actúe como un punto de entrada para aceros asiáticos, lo que podría perjudicar a la economía estadounidense.
Miradas al futuro
A pesar de los desafíos, Deacero está avanzando y planea abrir una nueva planta en Ramos Arizpe, Coahuila, con una inversión de 1.200 millones de dólares prevista para 2026. Este proyecto tiene como objetivo generar 3.500 empleos directos y producirá vigas de acero que actualmente no se fabrican en el país.
Reboulen destaca la importancia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), afirmando que este acuerdo es vital para mantener una relación económica equilibrada. Sin embargo, también subraya la necesidad de respuestas más firmes por parte del gobierno mexicano, ya que la cooperación continúa sin reciprocidad en las relaciones comerciales.
En resumen, la industria del acero en México se encuentra en un momento crucial y las acciones tomadas ahora determinarán su futuro. Las decisiones de negociación, el fortalecimiento de la regulación aduanera y el fomento de la manufactura nacional son esenciales para asegurar que esta industria no solo sobrevive, sino que prospere en un contexto global cada vez más competitivo.
