La Red Eléctrica enfrenta desafíos en el suministro industrial ante la inestabilidad de la energía eólica.

La Red Eléctrica enfrenta desafíos en el suministro industrial ante la inestabilidad de la energía eólica.

El sistema eléctrico español ha experimentado una transformación significativa en su funcionamiento, especialmente a través de la implementación del Sistema de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD), que permite a Red Eléctrica gestionar de manera más eficiente las variaciones en la oferta y la demanda de energía. Este mecanismo es esencial para mantener la estabilidad del sistema eléctrico, particularmente en el contexto de la creciente inestabilidad asociada a las energías renovables, como la eólica.

Desde su lanzamiento a finales de 2022, el SRAD ha sido un recurso cada vez más utilizado. A lo largo de 2026, ha sido activado hasta ocho veces, con un notable incremento en su uso en los últimos meses. Esta tendencia supera las solicitudes de desconexión realizadas en años anteriores, reflejando un panorama de desafíos en la gestión de la energía.

El funcionamiento del SRAD no implica prevenir apagones, sino asegurar que en momentos críticos las empresas electrointensivas, especialmente del sector siderúrgico, metalúrgico, químico y de gases industriales, permanezcan disponibles para desconectarse del sistema. A cambio, estas empresas reciben compensaciones económicas, que incluyen una tarifa fija y pagos adicionales cada vez que se deba realizar una desconexión. Este mecanismo plantea, sin embargo, un desafío para las empresas, que deben ser capaces de responder en breves intervalos de tiempo, lo que conlleva riesgos operativos.

Desajustes en la generación de energía

El SRAD se ha convertido en una herramienta crucial para manejar desequilibrios en el sistema, que a menudo se producen por la imprevisibilidad de la generación de energía renovable. Diversos factores, como las fluctuaciones en la producción eólica, las variaciones en la interconexión eléctrica con Francia o las paradas no programadas de plantas térmicas, son situaciones comunes que requieren la activación del SRAD.

En este verano, las condiciones meteorológicas, como las tormentas que impactaron la generación fotovoltaica, han resaltado la dificultad de anticipar las contribuciones energéticas de las renovables. Esto ha llevado a que Red Eléctrica, más de una vez, necesite activar el SRAD debido a una menor producción de lo previsto.

Aspectos económicos del SRAD

La proyección de costes para el SRAD ha crecido considerablemente. Para el primer semestre de 2026, se asignaron 1.725 MW, y 1.775 MW para el segundo semestre, con un gasto que asciende a casi 434 millones de euros anuales. Además, el gasto adicional debido a activaciones del sistema ya supera los 1,6 millones de euros este año.

Este mecanismo implica costos que se distribuyen en las facturas eléctricas de todos los consumidores, acumulando más de 950 millones de euros desde su creación. A pesar de que esto genera un gasto adicional, permite a Red Eléctrica tener más libertad operativa, utilizando menos ciclos combinados, que son conocidos por ser costosos. Esta estrategia busca equilibrar la necesidad de estabilidad en el suministro energético y la eficiencia de costes.

Sin embargo, tras el apagón del 28 de abril de 2025, Red Eléctrica ha implementado una operación reforzada utilizando más frecuentemente centrales de gas, lo cual también implica costos adicionales para los consumidores. La justificación de estos gastos es importante, ya que Red Eléctrica debe reportar a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), con el objetivo de asegurar que la utilización del SRAD responde a necesidades reales dentro del sistema eléctrico y no a subsidios encubiertos a la industria.