En un contexto donde la inteligencia artificial (IA) avanza a pasos agigantados, las decisiones educativas de los jóvenes están comenzando a reflejar un cambio significativo en el mercado laboral. Víctor Velasco, de 26 años, es un ejemplo de esta tendencia; actualmente estudia fontanería en el Los Angeles Trade-Technical College de California, buscando una carrera con alta demanda. «La IA no va a ir debajo de las casas a poner tuberías», afirma, destacando la necesidad de habilidades prácticas en un mundo donde la automatización parece dominar.
A medida que el panorama educativo evoluciona, la matrícula en programas de formación profesional, especialmente en centros públicos de dos años, ha crecido un 2,8 % en comparación con el año anterior. Este aumento implica 24,000 estudiantes más que en 2025, lo que refleja un renovado interés por oficios tradicionales. Por otro lado, las áreas de informática y ciencias de la información han experimentado una caída drástica en matriculación; específicamente, los centros de cuatro años han visto una disminución del 8,4 %, mientras que los de dos años han descendido un 11,2 %.
Oficios con futuro en el mercado laboral
A pesar de esta disminución en carreras tecnológicas, la matriculación en universidades de cuatro años ha aumentado un 1,5 %. En total, la cifra de estudiantes en educación postsecundaria en los Estados Unidos ha crecido un 1 %, alcanzando los 18,6 millones. Esto indica que, si bien algunos han optado por dejar las áreas tecnológicas, el interés por obtener un título universitario permanece robusto.
Las previsiones del mercado laboral de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) son alentadoras para los oficios manuales. Se espera un crecimiento del empleo en el sector de fontanería, instalación de tuberías y sistemas de vapor del 7 % entre 2025 y 2035, con unas 42,000 oportunidades laborales anuales. Este dato resalta no solo la estabilidad de estos empleos, sino también su atractivo en un mundo afectado por la IA.
Educación práctica y aprendizaje
Formarse en oficios como el de fontanería requiere un compromiso significativo. El camino más común es a través de programas de aprendizaje de entre cuatro y cinco años, que combinan trabajo remunerado con capacitación técnica. Aunque la IA está cambiando la cara de muchos sectores, habilidades prácticas como la fontanería, que requieren intervención humana y experiencia directa, siguen siendo altamente valoradas.
La innovación también está presente en la formación de oficios. Empresas como Meta han comenzado a invertir en programas de capacitación, como el America’s Workforce Academy, que inicia con una inversión de 115 millones de dólares. Este programa no solo ofrece formación práctica, sino que también cubre gastos de transporte y alojamiento, garantizando que los graduados tengan oportunidades laborales con sus socios, fortaleciendo así la conexión entre la educación y el empleo.
El interés creciente por las carreras manuales indica un posible rediseño del futuro laboral, donde la demanda por habilidades prácticas contrasta con el estancamiento en el sector tecnológico. En este nuevo panorama, la pregunta es: ¿cómo se adaptarán las instituciones educativas para preparar a la próxima generación de trabajadores en un mundo donde la automatización no puede reemplazar completamente el trabajo que requiere destreza y creatividad?
