¿Es más ventajoso vivir en la ciudad y ser móvil o establecerse en un solo lugar? La respuesta podría estar cambiando.

¿Es más ventajoso vivir en la ciudad y ser móvil o establecerse en un solo lugar? La respuesta podría estar cambiando.

La dicotomía entre los «Anywheres» y los «Somewheres», popularizada por el periodista británico David Goodhart en 2017, ha experimentado transformaciones significativas en la última década. Goodhart definió a los «Anywheres» como aquellos altamente educados, urbanos y móviles, mientras que los «Somewheres» eran personas con fuertes raíces en su entorno que priorizaban su conexión con la nación y la familia. A medida que las dinámicas sociales y económicas cambian, es crucial actualizar esta narrativa para reflejar la realidad contemporánea.

El cambio de perspectiva en los Anywheres

En los primeros años de su aparición, los «Anywheres» simbolizaban la apertura y movilidad que caracterizan la era de la globalización. Sin embargo, hoy en día, una fracción de ellos ha girado hacia la derecha política, cuestionando valores progressistas y mostrando reticencia frente a los derechos de los trabajadores y cuestiones climáticas. Figuras prominentes de la tecnología han redefinido su postura, donde una vez promovían la diversidad y la inclusión, ahora expresan un descontento hacia la regulación y las cuestiones de responsabilidad social.

Este cambio ha generado un impacto en la percepción de movilidad y apertura, evidenciando que, para una porción de esta comunidad, la movilidad ya no se asocia con la mejora de la sociedad, sino con la evasión de problemas que afectan a las comunidades más vulnerables.

La realidad económica de la movilidad

A medida que se han elevado los costos de vida en las grandes ciudades, la vida de un «Anywhere» ha perdido parte de su atractivo. Al seguir la fuerte competencia en el mercado inmobiliario y enfrentar inflación en servicios esenciales, aquellos que antes gozaban de ventajas por su movilidad se ven ahora atrapados en una lucha económica. La pandemia de COVID-19 exacerbó esta soledad y desconexión de los trabajadores móviles, quien a menudo se sienten aislados en redes supuestamente globales.

Además, el acceso a servicios y redes de apoyo se ha vuelto un factor crítico. Aquellos con mejores raíces locales gozan de ventajas en costos y soporte en tiempos de crisis. Esto resalta que la movilidad no es sinónimo de privilegio, ya que muchos migrantes en situaciones precarias sostienen economías enteras, a menudo sin el reconocimiento que merecen.

Diversidad en los Somewheres

Contrario a la dependencia de una imagen monolítica de los «Somewheres», los datos reflejan una diversidad significativa tanto en el campo como en las ciudades. La estructura económica rural incluye diversas ocupaciones y un crecimiento en la diversidad racial, desafiando la noción de que estos entornos son homogéneos y resentidos. Se ha identificado que la mayoría de los trabajadores rurales provienen de sectores como la salud y la manufactura, un hecho que desdibuja las injusticias atribuidas únicamente a la falta de educación o recursos.

El informe sobre migraciones de 2026 resalta la complejidad detrás de la movilidad, donde más de 300 millones de personas se consideran migrantes, muchas de las cuales no disfrutan de los beneficios que se asocian erróneamente al ser «Anywheres». Esto invita a una reevaluación de la movilidad como un privilegio, ya que las experiencias de muchos son marcadas por luchas significativas en su búsqueda de estabilidad.

El regreso de lo local

A medida que las dinámicas de poder cambian, emerge un fuerte sentido de comunidad y pertenencia. La propuesta de «hereness», conceptualizada por Naomi Klein y Astra Taylor, enfatiza la importancia de comprometerse con un lugar y sus habitantes. Esta idea se refleja en proyectos locales que priorizan el bienestar comunitario y los valores compartidos, destacando que el significado de ser «Anywhere» no está reñido con tener raíces profundas.

Ejemplos como la campaña de Zohran Mamdani en Nueva York subrayan que la conexión entre la identidad local y la cosmopolita no es solo posible, sino esencial en la era contemporánea. Las comunidades que se unen para abordar problemas locales, desde la oposición a proyectos perjudiciales hasta la promoción de la cohesión social, muestran que el cambio también puede iniciarse desde lo cercano.

Implicaciones para negocios y política

Las lecciones que emergen de esta discusión son claras. Las empresas deben reevaluar la movilidad no solo como una estrategia, sino como un aspecto a considerar en su relación con las comunidades locales. La colaboración y el compromiso con estas comunidades se traducen en una percepción más positiva y en un impacto sostenido a largo plazo.

Por otro lado, las dinámicas políticas actuales revelan que las campañas exitosas están aquellas que fusionan el orgullo local con promesas concretas de mejora económica. Esto implica que el enfoque en lo local debe ser fundamental en la estrategia de negocios y en las políticas públicas.

Así, la dualidad entre «Anywheres» y «Somewheres» se transforma, invitando a un diálogo más inclusivo y reflexivo que busque entender y beneficiar a todas las partes dentro de esta compleja narrativa social.