Tubos Reunidos, la conocida empresa del sector de la tubería, ha solicitado oficialmente la apertura de la fase de liquidación tras un prolongado proceso de concurso de acreedores voluntario. Esta drástica decisión se ha justificado por la falta de interés en su proceso de venta y la incapacidad para alcanzar un convenio con los acreedores, según comunicados enviados a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
La situación de la compañía es crítica, dado que cinco años atrás recibió un rescate de 112,8 millones de euros por parte de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Este apoyo financiero, en forma de préstamo participativo, tenía como objetivo mejorar la solvencia de la firma y apoyarla en su transformación industrial hacia un modelo más sostenible y alineado con la transición energética. Sin embargo, la realidad ha demostrado ser muy distinta, y las pérdidas han continuado en aumento.
Ofertas y Futuro Incierto
Hasta el momento, se han presentado cinco ofertas por los activos de Tubos Reunidos, todas ellas sugiriendo recortes significativos en la plantilla actual de 1.300 trabajadores, así como cambios en las condiciones laborales. Dentro de las propuestas, tres están abiertas a adquirir la totalidad del grupo, que incluye la planta de Amurrio, afectada gravemente, y todas muestran interés en la planta de Trápaga, que mantiene un mayor flujo de pedidos. Sin embargo, las cifras de las ofertas son dispares, oscilando desde un euro hasta un máximo de 27,5 millones de euros.
Con la situación en constante evolución, el consejo de administración, junto con la representación legal de los trabajadores, tiene programada una reunión para evaluar el futuro de la empresa y discutir las posibilidades restantes. Este encuentro está fijado para el 21 de octubre.
Un Contexto de Insolvencia
La solicitud de concurso de acreedores por parte de Tubos Reunidos se produjo tras detectar su «insolvencia inminente». Este diagnóstico fue el resultado de tensiones severas en la tesorería que han caracterizado a la compañía en los últimos meses. La administración ha estado intentando implementar un plan de viabilidad que, lamentablemente, no ha dado resultados tangibles.
En 2025, la empresa reportó pérdidas superiores a 118 millones de euros, un cambio radical respecto a los 28,6 millones de euros de beneficios del año anterior. Este giro se ha visto influido por varios factores, incluida la política arancelaria de Estados Unidos respecto a la importación de acero, que ha colocado a Tubos Reunidos en una situación desventajosa.
Investigaciones en Curso
Además de los problemas financieros, Tubos Reunidos se enfrenta a investigaciones legales relacionadas con las supuestas irregularidades en el rescate que recibió. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil realizó registros en la sede de la empresa en Bilbao y en su planta en Amurrio, buscando documentación que sostenga estas acusaciones.
El futuro de Tubos Reunidos se presenta incierto, en medio de un proceso que no solo está marcado por reestructuraciones internas y ajustes laborales, sino también bajo la sombra de investigaciones judiciales que podrían complicar aún más su situación.
