En Japón, una tendencia preocupante se está consolidando entre los jóvenes: la disminución en la actividad sexual. Un reciente estudio que revisa las actitudes y comportamientos sexuales en el país revela que aproximadamente la mitad de los japoneses alcanza sus veinticinco años sin haber tenido ninguna experiencia sexual, y una décima parte llega a los treinta sin haber mantenido relaciones sexuales. Esta situación ha generado interrogantes sobre las razones detrás de este fenómeno.
Según los datos recopilados, en la actualidad, cerca del 50% de los adultos japoneses entre 20 y 49 años son sexualmente inactivos, es decir, no han mantenido relaciones sexuales en el último año. Este comportamiento refleja un aumento en la inexperiencia y la inactividad sexual que ha aumentado desde el año 2000. Por ejemplo, en 2002, poco más de un tercio de los adultos japoneses de 20 a 24 años se consideraba sexualmente inexperto; en los años 2020, esa cifra se ha elevado a un 60% de hombres y un 51% de mujeres en el mismo grupo etario.
El estudio, publicado en una revista especializada en investigación sexual, analizó 38 publicaciones y 43 encuestas sobre tendencias sexuales en Japón desde 1974 hasta 2024, enfocándose mayormente en contextos heterosexuales. Entre sus hallazgos, se destaca el aumento de la «sexlessness» dentro del matrimonio y la creciente popularidad de la pornografía y los servicios de trabajadores sexuales, especialmente entre hombres. En ciertos estudios realizados entre 2008 y 2024, hasta un 60% de los hombres admitieron haber pagado por sexo.
Factores Detrás de la Disminución Sexual
A medida que el fenómeno se agrava, los autores del estudio sugieren varias razones posibles. Un aspecto clave es que muchos hombres jóvenes (20-39 años) y una considerable cantidad de mujeres (aproximadamente el 40%) no sienten el deseo de tener relaciones sexuales. Esto puede vincularse a una percepción de que invertir tiempo y recursos en citas que no llevan a la unión matrimonial podría ser innecesario.
Desde la perspectiva de las mujeres, la idea del matrimonio puede resultar menos atractiva en un entorno donde se espera que asuman la mayor parte de las responsabilidades del hogar. Además, la cultura laboral de Japón, caracterizada por largas horas y desplazamientos extensos, complica la formación y el mantenimiento de relaciones sexuales estables. Casi un 30% de los hombres y un 15% de las mujeres trabajan más de 50 horas a la semana, lo que limita su tiempo para la intimidad.
La educación sexual en Japón es bastante limitada, y el uso de métodos anticonceptivos hormonales es escaso. Asimismo, las identidades no heterosexuales enfrentan una aceptación y visibilidad muy restringidas. Según encuestas de 2017, entre un 14% y un 17% de los estudiantes japoneses declaró haber experimentado sentimientos románticos hacia personajes de videojuegos o anime, lo que sugiere que algunos jóvenes están canalizando su deseo hacia fuentes ficticias.
Un Cambio Cultural en Curso
Expertos en salud sexual, como Dr. Vanessa Apea, han señalado la relevancia de estos hallazgos, que reflejan un cambio en las prioridades de los jóvenes japoneses. Según las observaciones de Apea, no necesariamente se trata de un descenso en el deseo sexual, sino de una serie de influencias sociales y económicas que están reconfigurando las relaciones en la actualidad, como la inseguridad laboral y la evolución de los roles de género. Aunque también se observa la caída en la frecuencia sexual en países como el Reino Unido y Estados Unidos, el fenómeno japonés se presenta con características propias, posiblemente adelanta una redefinición global de la intimidad y las relaciones interpersonales.
