El panorama de la atención médica en Estados Unidos está atravesando un cambio significativo. Con un creciente descontento hacia los costos de los seguros médicos y una dependencia preocupante de empleos seguros para mantener un estado de salud, la mayoría de los estadounidenses están clamando por un sistema de salud más inclusivo. Así lo indican las cifras recientes que revelan que dos tercios de los adultos en EE. UU. apoyan un plan nacional de salud, comúnmente conocido como “Medicare para Todos”.
De acuerdo con un estudio de la organización de investigación en políticas de salud KFF, el apoyo a un plan gubernamental de cobertura universal ha crecido considerablemente desde 2020, cuando solo un 53% de los encuestados se pronunciaron a favor. Actualmente, un 32% afirma que apoya con firmeza un sistema único que garantice cobertura para todos los estadounidenses, mientras que un 34% se muestra inclinado a favor, dejando a solo un 15% en desacuerdo.
El peso de los costos en salud
El dilema detrás del creciente apoyo por un sistema de salud pública no es difícil de identificar. Los estadounidenses destinan más de sus ingresos a atención médica en comparación con sus pares en otros países desarrollados, pero los resultados de salud son preocupantes. A pesar de gastar el doble en sanidad, los ciudadanos estadounidenses viven vidas más cortas y menos saludables, lo que plantea serias dudas sobre la efectividad del actual sistema privado.
La presión financiera es palpable, con muchos ciudadanos reportando que están reduciendo gastos en alimentación o medicamentos debido a los altos costos de atención médica. Un estudio reciente de Axios-Ipsos refleja que un 69% de la población expresa su preocupación por el aumento en estos gastos; este sentimiento es compartido ampliamente, ya que el mismo porcentaje considera que un incremento del 10% en los costos afectaría gravemente su situación económica. Este problema se intensifica con la alarmante cifra de 100 millones de estadounidenses que ya enfrentaban deudas médicas en 2022, una situación que podría agravarse con la reciente reducción de subsidios de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA).
Las preocupaciones se agravan en un contexto donde los préstamos para cubrir gastos médicos alcanzan cifras alarmantes. En 2024, se estima que los estadounidenses se endeudaron con aproximadamente $74 mil millones para poder hacer frente a sus facturas médicas, con la mayoría tomando préstamos superiores a $500.
A medida que las elecciones se acercan, algunos votantes están comenzando a canalizar su descontento en la urna. Candidatos demócratas progresistas en estados clave están utilizando la propuesta de Medicare para Todos como un eje de sus campañas electorales. Sin embargo, la respuesta del liderazgo del partido ha sido cautelosa, a pesar del claro deseo de sus bases por una transformación en el sistema de salud de la nación.
