La carrera de Kevin de Bruyne en el Nápoles ha tenido un arranque complicado, marcado por las lesiones y una evidente falta de sintonía con el antiguo director técnico, Antonio Conte. El belga, conocido por su destacada trayectoria en el Manchester City, ha registrado solo cinco goles y cuatro asistencias en 21 partidos, un rendimiento muy por debajo de sus capacidades.
Tras la salida de Conte, De Bruyne ha manifestado su alivio, señalando que su permanencia bajo el mando del exentrenador no habría sido beneficiosa para su carrera. A pesar de tener un año más de contrato, el mediocampista indicó que su futuro podría depender de la estrategia que el club decida adoptar en adelante.
«Estoy contento de que Conte se marche. Si se hubiera quedado, no habría sido lo ideal para mí», comentó De Bruyne.
Esta situación ha generado reacciones en el seno del club. Giovanni Manna, director deportivo del Nápoles, se mostró contundente al afirmar que la continuidad de De Bruyne no está en discusión, resaltando que su fichaje fue una inversión significativa tanto a nivel económico como de imagen. A pesar del tumultuoso inicio de temporada, el futuro parece más prometedor con la llegada de Massimiliano Allegri como nuevo entrenador.
La adaptación de De Bruyne al esquema de Allegri ha comenzado a dar sus frutos. En los últimos partidos, el jugador se ha reencontrado con su mejor versión, marcando y asistiendo en victorias clave contra Genoa y Frosinone. Su cambio de posición, jugando más cerca de la base junto a su compañero Lobotka, ha demostrado ser efectivo, aunque Allegri sugiere que podría prolongar su carrera jugando en esa función.
«Si empieza a jugar en la base, podría alargar su carrera un par de años, pero no le gusta mucho», apuntó Allegri.
De Bruyne, quien ha acumulado hasta ahora tres goles y una asistencia, ha confirmado que nunca consideró dejar el Nápoles durante el verano, a pesar de las especulaciones. Se siente más a gusto bajo la dirección de Allegri, quien ha logrado establecer una conexión más cercana con los jugadores, en contraste con el enfoque más rígido de Conte.
«Conte es muy rígido, más centrado en la relación profesional. No hay conexión con los jugadores. Allegri, en cambio, es más relajado y se preocupa más por el vínculo personal», aseguró De Bruyne.
Aunque el Nápoles ocupa actualmente la octava posición en la liga, a seis puntos del líder Inter, De Bruyne no pierde la esperanza de competir por el ‘Scudetto’. Reconoce que será una batalla complicada, pero confía en que su equipo tiene lo necesario para aspirar al título.
