El cineasta iraní Jafar Panahi, conocido por su provocadora obra y su firme postura frente a las restricciones de su gobierno, ha sido condenado a cinco años y un mes de prisión por rebeldía. Esta sentencia, emitida por la Sala 26 del Tribunal Revolucionario de Teherán, incluye la confiscación de todos sus bienes muebles e inmuebles. Además, se le prohíbe salir del país y usar redes sociales durante dos años.
La noticia llega en un contexto complicado para el cineasta, cuyo abogado, Mostafa Nili, ha revelado que Panahi no fue notificado de la audiencia judicial que dio lugar a esta condena. La falta de comunicación ha sido un tema recurrente en el tratamiento judicial del cineasta, cuya trayectoria se ha visto marcada por numerosas adversidades a lo largo de los años.
Cabe recordar que Panahi ha sido un referente en el cine contemporáneo, acumulando diversos premios en festivales internacionales. Entre sus logros se encuentran la Cámara de Oro en Cannes por su primera película, El globo blanco, en 1995, el León de Oro en Venecia por El círculo en 2000, y el Oso de Oro en Berlín por Taxi en 2015. Su reciente obra, Un simple accidente, fue galardonada con la Palma de Oro en Cannes 2025 y recibió dos nominaciones a los Premios Oscar 2026.
Las dificultades legales de Panahi no son nuevas. Según su defensa, sus cuentas bancarias han sido congeladas, y se han dado a conocer otras tres causas judiciales abiertas en su contra. En marzo de este año, Panahi regresó a Irán después de estar en el extranjero, pero las autoridades alegaron que no pudieron localizarlo previamente. Durante una reciente audiencia, el director se encontró con la orden de detención emitida el 20 de mayo de 2026, día en que también compareció ante la Sala 26 por otra causa.
La situación de Panahi refleja las severas restricciones que enfrentan los artistas en Irán. En 2020, fue sentenciado a seis años de prisión y veinte años de prohibición de rodar, escribir guiones y viajar. Tras un encarcelamiento en la prisión de Evin que duró siete meses, fue liberado en febrero de 2023. Aunque su voz ha resonado a nivel internacional, su lucha por la libertad de expresión sigue siendo un capítulo doloroso en la historia del arte en Irán.
