El estado de Nueva Jersey ha tomado una medida contundente contra DataOne, la operadora de un ambicioso centro de datos que se está construyendo en una zona agrícola. Tras una inspección el 29 de julio, las autoridades descubrieron que la empresa había instalado 62 generadores de gran tamaño sin los permisos pertinentes. Esta situación ha llevado a una multa histórica de 1,07 millones de dólares, la mayor impuesta a un operador de centros de datos en el estado.
Cada uno de estos generadores tiene capacidad para producir 1.982 kilovatios, totalizando 123 megavatios. Las regulaciones estatales exigen un permiso a partir de los 37 kilovatios, una cifra significativamente inferior a la dependencia actual de DataOne. La operadora ha sido instada a regularizar su situación y a cesar el uso de estos generadores si no obtiene las autorizaciones requeridas en un plazo de 45 días, un plazo que se agota el 6 de noviembre.
Una inspección tardía
El problema se torna más complejo al considerar que la última inspección oficial, realizada en diciembre, no había detectado la presencia de generadores. La situación se comenzó a indagar tras una pregunta en una reunión pública en febrero por parte de Zac Landicini, fundador de un grupo ecologista. Desde entonces, casi seis meses transcurrieron antes de que se realizara la inspección que destapó la situación actual.
En medio de esta incertidumbre, un análisis realizado por expertos de Rutgers ha indicado que los generadores comenzaron a operar en julio de 2025, con un uso acumulado previsto de más de 46.000 horas. Esta información plantea interrogantes sobre la eficacia de las inspecciones y la respuesta regulatoria en torno a las instalaciones de DataOne.
Contaminación y preocupación ciudadana
La comunidad local ha manifestado su angustia por los efectos de estos generadores en el ambiente. Los informes sugieren que estos dispositivos, alimentados por gas natural, emiten contaminantes como dióxido de carbono y óxidos de nitrógeno, afectando tanto a la calidad del aire como al bienestar de los residentes cercanos. Las estimaciones indican que, en un año, podrían liberar aproximadamente 140 toneladas de óxidos de nitrógeno, un dato que inquieta a los vecinos sin un respaldo oficial que lo confirme.
Además de las repercusiones atmosféricas, los ciudadanos han elevado sus quejas por el ruido, lo que ha llevado a la emisión de órdenes de infracción por parte del departamento de salud del condado. Esta combinación de problemas ha generado un clamor creciente en la comunidad y ha llamado la atención de las autoridades pertinentes.
Un marco regulatorio inadecuado
Con una multa de 17.258 dólares por generador, las sanciones impuestas a DataOne son consideradas por muchos como inadecuadas, especialmente para una empresa con un capital estimado en miles de millones. Esta percepción se ve reforzada al comparar la situación de Nueva Jersey con sanciones similares en otros estados, como Virginia, donde Microsoft enfrenta una multa de 2,5 millones de dólares por violaciones relacionadas con generadores diésel.
Este contexto pone de manifiesto la necesidad de un marco regulatorio más robusto que no solo imponga sanciones proporcionales a las infracciones, sino que también logre una efectiva supervisión de las operaciones en centros de datos. Mientras tanto, DataOne ha anunciado su intención de solicitar los permisos necesarios y de convertir sus sistemas hacia pilas de combustible de bajas emisiones.
La mirada hacia el futuro
A medida que los centros de datos continúan creciendo en respuesta a la creciente demanda de energía, la gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, ha subrayado la importancia de que estos nuevos desarrollos contribuyan a la infraestructura eléctrica y a las comunidades locales. No obstante, aún persiste la incógnita de si los permisos llegarán a tiempo y si se implementarán medidas efectivas de monitoreo ambiental antes que los impactos de estas instalaciones se vuelvan irreversibles.
