Hoy se abre en Madrid el XXIX Congreso Nacional de Empresa, un encuentro que promete reunir a importantes figuras del ámbito de la empresa familiar en España. Este tipo de empresas se destaca por su papel crucial en la economía nacional, siendo responsables de la creación del 70% de los empleos privados y aportando cerca del 60% del Producto Interno Bruto (PIB) privado del país.
En un contexto donde las empresas familiares no solo enfrentan desafíos, sino que también se convierten en focos de oportunidades de desarrollo sostenible, resulta evidente que su impacto trasciende las regiones tradicionalmente reconocidas, como Madrid, Cataluña y el País Vasco. Nuevos focos de actividad están surgiendo en localidades como Arteixo, Alhama de Murcia, Jerez de los Caballeros, El Burgo de Ebro y Cantoria, dejando en evidencia el potencial de lo que se ha denominado «multinacionales de pueblo».
La revisión del estado actual de las empresas familiares españolas revela que están confrontando significativos retos en un entorno caracterizado por la volatilidad e incertidumbre, que muchos analistas definen como la “Sociedad del Cambio”. El avance de la inteligencia artificial y la robótica, los conflictos geoestratégicos, y el creciente riesgo de ciberataques son solo algunos de los factores que están transformando la manera en que estas empresas operan.
Además, las empresas familiares deben lidiar con problemas como la inflación, la lucha por atraer talento y el exceso de burocracia, que a menudo dificulta su crecimiento y evolución. Con aproximadamente 8.500 empresas familiares de tamaño medio y grande en España, muchas de ellas se ven obligadas a replantear sus estrategias e incrementar sus inversiones en tecnología, innovación, y comunicación para sobrevivir y prosperar. Este contexto crea una presión adicional para que estas organizaciones se preparen para una eventual transición generacional, un objetivo central dentro de la estrategia a largo plazo de las empresas familiares.
Para convertir las adversidades en oportunidades, es esencial que las empresas familiares avancen en su gobernanza corporativa. Esto requiere un enfoque más integral que gestione la relación entre la familia, la empresa y el patrimonio, creando así un espacio donde la colaboración intergeneracional pueda prosperar y generar verdadero valor a través de las generaciones.
Sin embargo, la otra cara de la moneda radica en los propios propietarios: las familias empresarias. En un mundo lleno de transformaciones rápidas, la pregunta del momento es si las nuevas generaciones querrán tomar el relevo en el liderazgo familiar. Atraer y comprometer el talento dentro de estas familias es un desafío que no puede ser subestimado; sin la voluntad de los «nextgen», el futuro de estas empresas podría estar en riesgo.
Por otro lado, la diversidad de valores y visiones dentro de las familias empresarias, a medida que crecen y se expanden, presenta su propio conjunto de obstáculos. Establecer una cohesión en torno a propósitos y valores compartidos se vuelve más complejo, lo que requiere espacios de comunicación intrafamiliar formales y estructurados. La gobernanza familiar, por tanto, se presenta como un área con amplias oportunidades de mejora.
El congreso en Madrid, además de ser un punto de encuentro, debería servir como fuente de inspiración para fomentar el desarrollo de modelos de gobernanza más efectivos, lo que permitirá a las empresas familiares españolas no solo sobrevivir, sino también prosperar en un futuro cada vez más incierto.
*Manuel Bermejo, Presidente en The Family Advisory Board y Profesor IE Business School
