Experts en psicología revelan que dejar el móvil boca abajo ayuda a reducir distracciones en la vida diaria.

Experts en psicología revelan que dejar el móvil boca abajo ayuda a reducir distracciones en la vida diaria.

En la actualidad, la omnipresencia del teléfono móvil ha alterado drásticamente nuestras interacciones sociales. Un gesto tan simple como colocar el móvil boca abajo puede ser una estrategia para desconectar de la sobrecarga de notificaciones y llamadas, pero este hábito trae consigo implicaciones más profundas sobre cómo nos relacionamos.

Investigaciones recientes han comenzado a arrojar luz sobre el impacto que tiene la presencia de dispositivos móviles en la calidad de nuestras conversaciones. Por ejemplo, un estudio de la Universidad de Essex, liderado por Andrew Przybylski y Netta Weinstein, reveló que tener un teléfono en la mesa durante conversaciones personales puede disminuir la cercanía y la calidad del diálogo. Este efecto se intensifica cuando los participantes abordan temas más íntimos, disminuyendo la confianza y la empatía, aunque curiosamente, en temas triviales, no se observó diferencia alguna.

El impacto de los dispositivos móviles en la atención

Shalini Misra, de Virginia Tech, examinó conversaciones en entornos informales y descubrió que aquellas sin dispositivos a la vista fueron valoradas de manera más positiva. La investigadora enfatizó que la presencia de un móvil reduce el contacto visual, un elemento crucial en las interacciones humanas.

Asimismo, un trabajo del profesor Matt Johnson en la Hult International Business School analizó varios estudios y encontró que el simple hecho de tener un teléfono a la vista es suficiente para afectar la atención de los interlocutores, especialmente en tareas complejas. Esto se relaciona con los hallazgos de Elizabeth Dunn en la Universidad de Columbia Británica, quien observó que grupos de personas con un dispositivo a la vista experimentaron distracciones significativas y menos disfrute durante sus encuentros.

Los efectos de tener el móvil a la vista

Un experimento significativo conocido como «pérdida cognitiva» realizado por Adrian Ward y su equipo en la Universidad de Texas demostró que los estudiantes que dejaron su teléfono boca abajo sobre la mesa tuvieron el peor rendimiento en pruebas cognitivas. Quienes colocaron el móvil en otra habitación mostraron resultados significativamente mejores. Esto sugiere que la sola presencia física del dispositivo, incluso si está apagado o sin ser utilizado, impacta nuestra capacidad cognitiva.

A pesar de la riqueza de estos estudios, una investigación adicional realizada en la Universidad de Western Ontario no logró replicar estos hallazgos, sugiriendo que el efecto puede no ser tan universal. Sin embargo, un metaanálisis reciente de la Universidad de Augsburgo, que combinó 22 estudios, reafirmó que la presencia del móvil afecta la memoria y la atención, siendo este efecto más pronunciado en ciertas regiones del mundo.

¿Qué hacer con el móvil boca abajo?

A pesar de que poner el móvil boca abajo puede ser un gesto común, no siempre tiene un impacto positivo. Para maximizar su efectividad, se sugiere silenciar el dispositivo. Algunos modelos, como los teléfonos Pixel de Google, cuentan con una función que activa automáticamente el modo «No molestar» al colocarlo boca abajo, permitiendo así una mayor concentración durante reuniones o comidas.

Por otro lado, los usuarios de iPhone pueden programar los modos de Concentración para minimizar las interrupciones a lo largo del día. Sin embargo, es importante señalar que la única solución infalible para evitar distracciones es mantener el teléfono en otra habitación, un consejo que la mayoría de los estudios parecen respaldar. Así, mientras la tecnología continúa evolucionando, la forma en que la utilizamos y nos relacionamos puede necesitar una reevaluación constante.