Cuatro siglos de legado empresarial: una nueva generación asume el futuro familiar

Cuatro siglos de legado empresarial: una nueva generación asume el futuro familiar

Manuel Quintana, un referente en la fabricación de campanas, ha sabido fusionar tradición y modernidad en su empresa familiar, Campanas Quintana. A los 19 años, asumió la responsabilidad de un negocio con raíces peculiares que se remontan a 1637, enfrentándose de inmediato a los desafíos de dar continuidad a un legado artesanal mientras se adapta a las exigencias del mercado actual.

Situada en Villota del Páramo, Palencia, Campanas Quintana comenzó como un pequeño taller fundado por Domingo Quintana en los años treinta del siglo XX, y ha evolucionado hasta convertirse en un actor reconocido no solo a nivel nacional, sino también internacional. Las campanas diseñadas por Quintana han sonado en eventos significativos, como la boda de los Reyes Felipe y Letizia en la Catedral de la Almudena.

Innovación en un oficio tradicional

La innovación es clave en el enfoque de Quintana. Aunque inicialmente siguió el modelo de negocio de su padre, pronto se dio cuenta de que el sector necesitaba una transformación. «Si todo evoluciona, ¿por qué una campana no?», reflexiona. La modernización de los procesos ha reducido de 45 a 10 o 12 días el tiempo necesario para fabricar una campana, un cambio que muestra cómo la combinación de técnicas tradicionales y avances tecnológicos puede beneficiar la artesanía.

Sin embargo, la esencia del producto final, su sonido y timbre, sigue siendo una cuestión de gran importancia para Quintana, quien defiende la honestidad en el uso de materiales puros. «El secreto de cómo se hacían las campanas se ha transmitido de padres a hijos», afirma. Este compromiso con la calidad y la autenticidad se manifiesta en cada pieza, lo que se traduce en su reconocimiento como Tesoro Viviente por el Círculo Fortuny.

Desafíos del relevo generacional

La continuidad del negocio familiar no solo depende de las habilidades artesanales, sino también del interés de las nuevas generaciones. Quintana ha sido directo con sus hijos sobre la viabilidad futura de la empresa. «Les pregunté si se dedicarían a esto y prometieron hacerlo», comparte. Con tres de sus cuatro hijos oficialmente involucrados en el negocio, Quintana ha encontrado tranquilidad en saber que su legado continuará.

Aún así, no oculta sus preocupaciones sobre el futuro. «Si mis hijos no quieren la empresa, que la vendan», dice. Para él, el verdadero valor radica en el ‘know how’ que se transmite y que forma parte integral de la historia de la artesanía en su familia.

La llegada de tecnologías como la inteligencia artificial está cambiando la forma en que se pueden diseñar y afinar campanas, pero Quintana sostiene que el toque humano siempre será insustituible. «No tengo problemas para encontrar jóvenes que amen este trabajo», destaca. Es alentador ver que el interés por este oficio persiste entre las nuevas generaciones, que buscan aprender de aquellos que han recorrido el camino anteriormente.

Campanas Quintana representa más que un negocio; es un símbolo de la adaptación y la perseverancia dentro de un contexto industrial en constante cambio. La historia de Manuel Quintana no solo es un testimonio del valor de un legado, sino también de cómo la innovación puede coexistir con la tradición en el mundo del emprendimiento.