Antima Jain y Pooja Choudhary, dos inmigrantes indias, han transformado su pasión por la creatividad en un emprendimiento exitoso con la apertura de su propio estudio de cerámica «Color Me Mine» en Edina, Minnesota. Este local no solo permite a los clientes pintar sus propias piezas de cerámica, sino que se ha convertido en un espacio de conexión y creación de memorias.
Su historia de amistad comenzó hace 11 años en una fiesta en Minnesota, donde descubrieron una conexión instantánea. Ambas compartían el desafío de adaptarse a un nuevo país y, tras años de crianza de sus hijos, decidieron unir sus fuerzas y abrir un negocio. En marzo de 2025, juntas invirtieron cerca de 300,000 dólares, combinando sus ahorros personales para lanzar la franquicia.
La experiencia del cliente como prioridad
En «Color Me Mine», la experiencia del cliente es fundamental. Recientemente, un cliente llegó con la intención de proponerle matrimonio a su novia a través de un diseño especial en una bandeja de joyas. Jain y Choudhary accedieron a apresurar el proceso de creación del producto, reflejando su compromiso con los deseos de los clientes y la importancia de crear un ambiente acogedor. A través de un enfoque personalizado, lograron que los visitantes sintieran que estaban construyendo recuerdos duraderos.
Ambas emprendedoras han puesto en marcha una serie de estrategias para atraer y retener clientes, como participar en festivales locales, organizar eventos especiales en días festivos y establecer promociones continuas. Además, su participación activa en la comunidad a través de donaciones y patrocinios ha fomentado una buena relación con los residentes de la zona.
Desafíos de la propiedad
A pesar de su éxito inicial, Jain y Choudhary han enfrentado desafíos significativos. Uno de los mayores obstáculos ha sido la contratación y retención de personal, ya que muchos de sus empleados son estudiantes con horarios cambiantes. «No anticipamos que mantener un equipo completo sería tan complicado», reconoce Jain, subrayando la adaptabilidad necesaria en la gestión del negocio.
Otro aspecto desafiante ha sido la comunicación con los clientes en situaciones delicadas, como cuando una pieza de cerámica no sale como se esperaba. «Menos del 1% de las piezas presentan problemas, pero esas llamadas son difíciles de realizar», explica Choudhary, quien maneja la situación ofreciendo a los clientes una nueva oportunidad para pintar, garantizando así una experiencia positiva.
Manejo de la amistad y los negocios
Consciente de la delgada línea entre la amistad y los negocios, Jain y Choudhary han establecido un pacto: priorizar su relación personal sobre cualquier desacuerdo empresarial. «Si algo no está funcionando, hablamos. Hacemos esto porque somos amigas. Si no pudiéramos mantener esa amistad, no tendría sentido llevar el negocio juntas», afirma Choudhary.
Sus metas son ambiciosas: no solo quieren abrir más estudios en el futuro, sino también posicionarse entre los cinco mejores de la franquicia en ventas. Hasta ahora, han llegado a ser parte del top 25, e incluso estuvieron en el sexto lugar durante un mes. Esta ambición compartida es lo que nutre su colaboración.
La historia de Antima Jain y Pooja Choudhary es un libro abierto sobre cómo la amistad, la creatividad y una visión compartida pueden converger en un emprendimiento exitoso. Con su enfoque centrado en el cliente y una sólida relación personal como base, están en el camino correcto para seguir creciendo en la industria del arte y la cerámica.
