Las conversaciones entre Unicaja y WiZink para explorar una posible fusión o venta de activos continúan, a pesar de la reciente salida del consejero delegado de WiZink, Iheb Nafaa, por motivos personales. Ambas entidades están en negociaciones desde abril y, aunque las posturas se han distanciado y el proceso ha enfrentado varios obstáculos, las fuentes internas aseguran que el análisis sigue en marcha.
Unicaja había confirmado, en un comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, que estaban realizando «análisis preliminares» sobre un posible acuerdo con WiZink. Además, la entidad andaluza ha contado con el asesoramiento de PwC y el despacho Uría Menéndez durante este proceso. A pesar de la incertidumbre en las últimas semanas, la dirección de Unicaja optó en junio por continuar con la operación, aunque no se ha presentado ninguna oferta formal hasta el momento.
Por su parte, Värde Partners, el principal accionista de WiZink, ha estado buscando alternativas para desinvertir en la empresa, explorando desde una posible salida a Bolsa hasta negociaciones con la fintech Aplazame. Sin embargo, la elevada litigiosidad y las reclamaciones relacionadas con sus tarjetas revolving han puesto en jaque la venta exitosa de la compañía. A pesar de que WiZink reportó un ligero aumento en sus beneficios en agosto, sus cifras reflejan pérdidas significativas; en el primer semestre de 2026, las pérdidas alcanzaron los 3,07 millones de euros, una mejora del 55% en comparación con el año anterior.
Fortaleza Financiera de Unicaja
Unicaja, con una sólida posición financiera caracterizada por una ratio de capital CET1 cercana al 16%, está en condiciones de acometer una posible compra de WiZink. Esta situación financiera favorable contrasta con los desafíos que implicaría fusionar una entidad especializada en créditos al consumo, que presenta métricas de riesgo superiores, al portafolio actual de Unicaja.
No obstante, el verdadero reto radica en determinar el precio y el encaje estratégico de la operación. La compra de WiZink debería pasar por el cálculo del desembolso inicial, las provisiones necesarias después de la adquisición y el coste de riesgo que se incorporará al balance. Actualmente, Unicaja presenta una ratio de morosidad del 1,8%, mientras que WiZink tiene una ratio de morosidad del 6,7%, lo que podría complicar la integración de los clientes y activos de ambas entidades.
Los informes indican que WiZink cuenta con 180,81 millones de euros en préstamos dudosos, lo que representa un riesgo considerable que Unicaja deberá considerar en caso de proceder con la adquisición. Históricamente, Unicaja ha trabajado intensamente para mejorar su perfil de riesgo, por lo que una posible fusión requiere una evaluación cuidadosa para preservar el progreso alcanzado en este ámbito.
La necesidad de actuar con precaución es evidente. Los analistas sugieren que, a medida que ambas entidades avanzan en las negociaciones, será crucial conciliar el precio y el perfil de riesgo para asegurar el éxito de la operación y evitar un posible detrimento en la estabilidad financiera de Unicaja.
