Los padres de hijas destacan como líderes empresariales, según un estudio.

Los padres de hijas destacan como líderes empresariales, según un estudio.

La llegada de un hijo puede transformar radicalmente la perspectiva de cualquier padre, y esto se evidencia de manera especial en los hombres que crían hijas. Un reciente estudio señala que los padres que ocupan cargos gerenciales tienden a adoptar comportamientos más favorables hacia las mujeres en el entorno laboral tras el nacimiento de sus hijas. Esta investigación abre un interesante debate sobre la influencia que la paternidad puede tener en la equidad de género en el trabajo.

El estudio, realizado con datos administrativos daneses que correlacionan registros de empleadores con información sobre la familia de los gerentes, se centra en aquellos lugares de trabajo donde solo una persona ocupa un cargo de dirección en un año determinado. Así, este gerente tiene una mayor influencia en decisiones críticas como contrataciones y promociones.

Los hallazgos indican que tras el nacimiento de una primera hija, los gerentes masculinos mostraron un aumento del 2.9% en la contratación de mujeres. Este cambio se observó especialmente en mujeres que cumplían con tres criterios: poseían un alto nivel educativo, eran empleadas a tiempo completo y tenían un salario elevado en la empresa.

Además de las contrataciones, el estudio reveló que las promociones de mujeres también aumentaron significativamente. Los gerentes eran más propensos a promover a sus empleadas tras el nacimiento de una hija, siempre y cuando existieran candidatos femeninos en el grupo de empleados que fueran adecuados para roles de mayor responsabilidad.

Asimismo, se registró un aumento del 4.4% en los ingresos de las mujeres que trabajaban para estos gerentes, evidenciando un impacto positivo en sus trayectorias profesionales. Sin embargo, el efecto parecía ser más notable en el nacimiento de la primera hija, ya que la llegada de hijas adicionales no mostró un impacto tan significativo en las decisiones de contratación y promoción.

A pesar de los resultados positivos, el estudio no determinó una razón específica para la transformación en el comportamiento de los gerentes masculinos. Sin embargo, apoya investigaciones anteriores que sugieren que los hombres pueden ser más empáticos y solidarios con las mujeres en el lugar de trabajo tras tener hijas. Este fenómeno ha llevado incluso a que en redes sociales se reconozca a los “padres de niñas” como los “mejores jefes”.

Nina Smith, profesora emérita en la Universidad de Aarhus, interpretó los resultados como una manifestación de sesgos inconscientes y estereotipos de género. Según ella, esta consecuencia del sesgo que impide el avance de las mujeres en el entorno laboral parece verse moderada por la experiencia de tener una hija. Maddelena Rochi, coautora del estudio y profesora asistente de finanzas en la Universidad Northwestern, refuerza esta idea al señalar que los cambios se producen de modo tan inmediato que no parecen derivar de un intento consciente de beneficiar a sus propias hijas, lo que apunta a un reconocimiento más amplio de las desigualdades de género.

El estudio subraya que no hubo un efecto negativo en el rendimiento general de las empresas que contrataron más mujeres. Esto indica que las contrataciones y promociones de mujeres no solo son posibles, sino que tampoco perjudican la eficiencia del lugar de trabajo. Esto va en línea con la noción de que, en lugar de ser un acto de favoritismo, la equidad busca garantizar que todos los talentos tengan las mismas oportunidades para contribuir y liderar.

A pesar de estos avances, el estudio también reconoce que la brecha de género persiste. A pesar de que las diferencias salariales han disminuido ligeramente en las últimas dos décadas, las mujeres aún ganan aproximadamente el 85% de lo que perciben los hombres. La investigación concluye que simplemente incrementar la contratación de mujeres no es suficiente para cerrar esta brecha y sugiere la necesidad de políticas que cambien la percepción de los gerentes sobre los costos sociales de la desigualdad de género.

Sin embargo, al considerar que la paternidad puede incitar un cambio significativo en la percepción del género, queda claro que la llegada de una hija puede ser un catalizador poderoso en la lucha por la equidad en el lugar de trabajo.