Nexterity se propone revolucionar la fontanería automatizando tareas peligrosas y complejas.

Nexterity se propone revolucionar la fontanería automatizando tareas peligrosas y complejas.

La innovación en el sector de la construcción y el mantenimiento industrial está dando un paso adelante gracias a la propuesta de Lindsey Elliott, exingeniera de ExxonMobil y fundadora de Nexterity. Su enfoque se centra en el crucial pero a menudo ignorado trabajo de los pernos que conectan secciones de tuberías. En un entorno donde la seguridad y la productividad son primordiales, su startup emerge como una solución potencialmente transformadora.

Durante el último Simposio de Atornillado, Elliott se destacó al presentar un robot controlado de manera remota, diseñado para manejar las tareas que tradicionalmente recaen sobre los operarios en entornos industriales. El desafío principal radica en las uniones de bridas atornilladas, componentes que suelen ser la fuente de numerosas lesiones en el trabajo debido a la ardua labor física que implican al apretar y aflojar pernos.

La mano de obra en este sector no solo es dura, sino que también enfrenta una marcada escasez. Elliott menciona que muchos fontaneros han expresado cómo la exigencia de trabajar largas jornadas puede afectar su productividad. En este contexto, la automatización se plantea como una solución viable que podría revolucionar el trabajo manual en la industria de la tubería.

Una Solución Innovadora

El robot desarrollado por Nexterity se presenta en dos piezas que se ajustan alrededor de la tubería, y es capaz de deslizarse y aflojar o apretar simultáneamente hasta cuatro pernos. Este diseño ha sido optimizado para diferentes tamaños de tuberías, siendo compacto y fácilmente transportable, lo que permite a un solo trabajador llevarlo a distintos sitios de trabajo. Este enfoque modular y portátil se alinea con su modelo de negocio, que asimila la tecnología a un equipo de construcción de alquiler.

El proceso de desarrollo del robot se vio enriquecido por las conversaciones de Elliott con expertos en la materia, quienes le hicieron comprender que la mayor parte de las tuberías en uso tienen diámetros que oscilan entre dos y ocho pulgadas. Esta uniformidad sugiere un potencial significativo para la automatización en un sector que muchas veces opera en la sombra.

Un Mercado Enorme por Explorar

Elliott destaca que el mercado relacionado con la infraestructura de tuberías es vasto y de gran importancia para diversas industrias, desde el tratamiento de agua hasta la fabricación de productos sostenibles. Aunque la mayoría de las personas no consideran regularmente este aspecto crítico de la infraestructura, su impacto es significativo en áreas como la minería, la producción de energía nuclear y la fabricación de alimentos y bebidas.

La propuesta de Nexterity no solo busca mejorar la seguridad de los trabajadores, sino también elevar la productividad en un campo donde esto ha sido históricamente bajo. Con una idea aparentemente sencilla pero de un gran potencial, Elliott y su equipo se posicionan para marcar una diferencia en el mundo del trabajo industrial.