Javier de Paz genera ingresos en Telefónica mientras gestiona estrategias para reducir la deuda.

Javier de Paz genera ingresos en Telefónica mientras gestiona estrategias para reducir la deuda.

Telefónica ha tomado un nuevo rumbo estratégico al deshacerse de activos significativos como su emblemático edificio en Gran Vía 28, un movimiento que forma parte de un plan más amplio para optimizar su cartera de infraestructuras e inmuebles. Este proceso no solo busca generar liquidez, sino también reducir la deuda, un objetivo clave para la compañía en su transformación actual.

La reciente venta del histórico inmueble, adquirido por la sociedad General de Galerías Comerciales, controlada por Tomás Olivo, conocido por su dominio en el sector de los centros comerciales, se cerró por menos de 200 millones de euros. A pesar de la transacción, Telefónica mantendrá presencia en el edificio mediante el alquiler de cinco plantas durante al menos tres años, preservando así parte de su actividad en una ubicación antigua y estratégica. Además, el espacio seguirá albergando tanto la Fundación Telefónica como el Espacio Movistar.

La decisión de vender este activo se enmarca en un plan de gestión activa para monetizar propiedades, a pesar de las expectativas de valoración que inicialmente eran más altas. Limitaciones urbanísticas y la clasificación del inmueble como patrimonio protegido dificultaron su comercialización, restringiendo las posibilidades de remodelación para futuros compradores.

Gran Vía 28 es solo uno de los varios activos que Telefónica ha considerado para desinvertir. También se han explorado opciones para la venta de su gran complejo corporativo en Las Tablas, con proyecciones iniciales de obtener entre 800 y 900 millones de euros. Esta estrategia permite a la teleco transformar activos inmobiliarios en efectivo sin renunciar a usar estas instalaciones, a través del alquiler a largo plazo.

El rol clave de Javier de Paz

Detrás de estas decisiones se encuentra Javier de Paz, un ejecutivo histórico de Telefónica que ha tomado las riendas de áreas cruciales dentro de la compañía. Tras dejar el consejo de administración en octubre de 2025, se convirtió en director adjunto al presidente y asumió importantes responsabilidades sobre Infraestructuras, Activos Inmobiliarios y Responsabilidad Social Corporativa. Este cambio refleja un reajuste de poderes dentro de la empresa y un enfoque en áreas en las que se busca generar valor y liberar capital.

De Paz también preside Telxius, la empresa de cables submarinos participada por Telefónica, que ha estado en proceso de ser vendida. Con una participación mayoritaria del 70%, la teleco y Pontegadea, el fondo de inversión de Amancio Ortega, han contratado a JPMorgan y Guggenheim para gestionar la venta del 100% de Telxius, con expectativas de alcanzar un valor de alrededor de 1.200 millones de euros. Esta compañía, que ha demostrado ser rentable con un margen EBITDA ajustado superior al 45%, es fundamental para la estrategia de monetización de Telefónica.

La urgencia de reducir la deuda

La venta de Gran Vía, Distrito C y Telxius representa un esfuerzo unificado para reducir los capitales inmovilizados en activos que la empresa considera monetizables. Con una deuda financiera neta que se redujo un 8,4% en la primera mitad de 2026, situándose en 25.278 millones de euros, Telefónica ha enfatizado la necesidad de sanear su balance. Bajo la dirección de Marc Murtra, el equipo de Telefónica está comprometido con ejecutar un plan estratégico que prioriza la disciplina financiera y la reestructuración.

A medida que la empresa avanza en su proceso de adaptación a un entorno económico cambiante, la transformación de Javier de Paz en un líder clave ha sido esencial para implementar las decisiones que podrían definir el futuro de la compañía.