Israel intensifica ataques en el sur de Líbano y señala a Hezbolá por el uso de drones contra sus tropas

Israel intensifica ataques en el sur de Líbano y señala a Hezbolá por el uso de drones contra sus tropas

El conflicto en la frontera entre Israel y Líbano ha visto un nuevo escalón de tensión con recientes bombardeos israelíes en el sur del Líbano. Estos ataques se producen tras la acción de la milicia proiraní Hezbolá, que lanzó dos drones dirigidos a las fuerzas israelíes en la zona de seguridad, según un comunicado del ejército israelí.

En su mensaje en redes sociales, el ejército de Israel informó que logró interceptar uno de los drones y, como respuesta, llevó a cabo ataques aéreos en puntos estratégicos del sur libanés. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han enfatizado su compromiso de continuar operando en esta región para neutralizar cualquier amenaza que pudiera afectar tanto a civiles como a militares israelíes.

Entre las acciones tomadas, se destaca el aviso de evacuación emitido por las fuerzas israelo en relación con un edificio en la localidad de Arab Salim, que fue bombardeado bajo la acusación de servir como base para Hezbolá. Hasta el momento, la milicia libanesa no ha ofrecido declaraciones sobre este incidente específico.

Tensiones persistentes pese a acuerdos

A pesar de la tregua alcanzada en abril y el acuerdo facilitado por Estados Unidos en junio, que busca desarmar a Hezbolá y asegurar la retirada israelí en términos mutuamente acordados, los enfrentamientos continúan. Este pacto, que establece un marco para que el ejército libanés limpie las zonas de armas y milicianos, no ha conseguido frenar la escalada de violencia en la región.

Las cifras aportadas por el Ministerio de Salud del Líbano son alarmantes; desde el 2 de marzo, los ataques israelíes han causado la muerte a 4.353 personas y han dejado más de 12.000 heridos. Además, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) reporta que más de 300.000 personas han sido desplazadas forzosamente debido a la situación, con Israel manteniendo el control sobre 620 kilómetros cuadrados del territorio libanés, lo que representa alrededor del 6% de su superficie.

Este reciente repunte en las hostilidades subraya la compleja dinámica de un conflicto que no solo afecta a los países involucrados, sino que también tiene repercusiones significativas en la estabilidad regional y la seguridad de los civiles atrapados en medio de esta confrontación armada.