Gonzalo Bernardos, especialista en economía: "En los años 80, los viajes al pueblo eran solo estivales y los costos eran más asequibles"

Gonzalo Bernardos, especialista en economía: «En los años 80, los viajes al pueblo eran solo estivales y los costos eran más asequibles»

En un contexto económico donde las tensiones financieras son cada vez más palpables, el uso de créditos para financiar vacaciones se ha convertido en una tendencia preocupante en España. Gonzalo Bernardos, economista y profesor universitario, ha compartido su visión sobre este fenómeno durante su intervención en el programa Más Vale Tarde de LaSexta, donde enfatiza la necesidad de adaptar los gastos anuales a la capacidad real de cada familia.

Bernardos critica abiertamente la práctica de solicitar préstamos para cubrir gastos vacacionales, subrayando que esto puede llevar a un empeoramiento de la situación financiera de los individuos y sus familias. Según el economista, el crédito es una herramienta válida solo para afrontar emergencias económicas y no para mejorar la calidad de vida a costa de un endeudamiento innecesario. A su juicio, no viajar debería ser una opción viable si no se puede costear con los ingresos actuales.

La disparidad entre ingresos y gastos está afectando a un número creciente de españoles, incluidos aquellos con altos salarios que, a pesar de tener buenos sueldos, viven desbordados por un estilo de vida que supera sus posibilidades económicas. Esta práctica, aseguran los expertos, se traduce en problemas financieros a mediano y largo plazo, donde la diversión inmediata deja a su paso una carga económica insostenible.

Aumento del endeudamiento vacacional

La situación se ha agravado en la última década, periodo durante el cual la contratación de créditos para vacaciones ha incrementado un 114%. En 2015, se prestaron aproximadamente 3.500 millones de euros para financiar el ocio estival, mientras que este año esa cifra ha escalaría hasta los 7.500 millones de euros. Esta tendencia alarmante resalta un claro desajuste en los hábitos financieros de los españoles, que persisten en gastar más de lo que pueden permitir.

Actualmente, un 30% de la población española recurre a préstamos para financiar sus vacaciones, lo cual, señalan especialistas como Bernardos, es una «línea roja que no se debe sobrepasar». En un escenario económico frágil, lo más prudente sería establecer un plan de ahorro anual. Esta estrategia permitiría acumular los fondos necesarios para disfrutar de unos días de descanso sin el peso de una deuda adicional.

El contraste con épocas pasadas se hace evidente en la comparación de Bernardos, quien rememora cómo las generaciones de los años 80 y 90 vivían unas vacaciones con menos gastos y preocupaciones económicas. La cultura del consumo actual, alimentada por redes sociales y plataformas digitales, ha promovido expectativas de gasto que, en muchos casos, resultan inalcanzables para el ciudadano medio.

A medida que la búsqueda de experiencias únicas se intensifica, es vital que las familias reconsideren sus prioridades financieras, adaptando sus deseos a lo que realmente pueden permitirse. La advertencia de Bernardos es un llamado a la reflexión sobre cómo encarar la temporada estival sin poner en riesgo la estabilidad económica familiar en el futuro.