España alcanza nivel récord en importación de diésel desde Marruecos, en medio de inquietudes sobre su procedencia rusa.

España alcanza nivel récord en importación de diésel desde Marruecos, en medio de inquietudes sobre su procedencia rusa.

En un giro notable en el comercio energético, España ha registrado un aumento explosivo en las importaciones de diésel desde Marruecos, alcanzando cifras récord en un período de seis meses. Este incremento, que se sitúa en 247.000 toneladas, representa el 90% de los productos petrolíferos adquiridos desde el país magrebí, superando con creces los totales anuales de años anteriores, y destaca especialmente en el contexto de restricciones de la Unión Europea sobre las importaciones de combustibles rusos.

Entre enero y julio de 2026, se observó un aumento del 14,3% en la entrada de carburantes marroquíes en comparación con el mismo período del año anterior. Este incremento ha sido particularmente pronunciado durante los meses de marzo a junio, con 222.000 toneladas de diésel importadas, frente a solo 173.000 toneladas en todo el ejercicio anterior.

Este crecimiento en las transacciones de diésel es significativo, dado que coincide con el veto de la UE a las importaciones de Rusia, intensificando la atención sobre el origen de este combustible. La relación comercial muestra un saldo positivo para España, que vende alrededor de tres millones de toneladas de carburantes a Marruecos anualmente, evidenciando la dependencia del país norteafricano de las importaciones energéticas.

No obstante, el surgimiento de esta tendencia genera suspicacias en el sector energético. Las industrias han comenzado a plantear serias dudas sobre la procedencia del diésel, sugiriendo que puede contener productos de origen ruso. Según expertos, la dificultad para rastrear la procedencia de estos hidrocarburos, que se transportan en barcos que pueden cambiar de bandera y documentación, complica el panorama. Existen aplicaciones que permiten seguir las rutas de los cargueros, evidenciando que ciertos envíos de combustibles llegan a Marruecos desde países como Singapur y Malta, que carecen de refinerías.

Orígenes en la niebla: la triangulación comercial

Se plantea que Marruecos podría servir como un puerto de entrada para el diésel ruso, desviado para evitar las sanciones impuestas por la UE. Tras superar los controles aduaneros, el combustible se almacena y mezcla en depósitos en España, donde se le aplican aditivos específicos antes de distribuirlo a las estaciones de servicio. Sin embargo, la situación ha mutado drásticamente desde la prohibición rusa de exportar diésel a finales de julio. Las importaciones desde Marruecos se redujeron drásticamente a 7.000 toneladas en julio, en comparación con las 53.000 toneladas de junio.

Este cambio refleja las repercusiones de la prohibición rusa y la crisis de suministro derivada de los conflictos en Oriente Medio. A medida que Marruecos parece comenzar a desacelerar sus ventas de diésel, el sector se enfrenta a un panorama incierto, donde la vigilancia y regulación de las practicas comerciales se convierten en esenciales para garantizar la transparencia y la competitividad en el mercado.

Las asociaciones del sector advierten sobre la necesidad de implementar mecanismos robustos para combatir el fraude y asegurar que las prácticas ilícitas no afecten el funcionamiento del mercado. Con una mayor presión para establecer claridad en las cadenas de suministro, la industria del combustible en España enfrenta el reto de mejorar la integridad de sus operaciones en medio de un panorama global cambiante y turbulento.