Michael Jordan, una leyenda del baloncesto, ha trascendido el ámbito deportivo para convertirse en un influyente empresario en múltiples sectores. Recientemente, fue visto en Lisboa junto a Carsten Koerl, CEO de Sportradar, y Jason Robins, fundador de DraftKings. Esta presencia no es solo la de un ícono del deporte, sino la de un inversor activo y asesor en empresas que están revolucionando el mundo de las apuestas y la tecnología deportiva.
A sus 63 años, Jordan ha diversificado su participación en numerosas industrias, que incluyen el deporte, la restauración, el tequila y el coleccionismo. Su patrimonio neto se estima en 4.300 millones de dólares, un reflejo del éxito de su enfoque empresarial más allá de su carrera como atleta. A pesar de haber ganado alrededor de 90 millones de dólares en salarios durante sus temporadas en la NBA, su capacidad para capitalizar su fama ha resultado en ingresos significativamente mayores de sus inversiones comerciales, que se estiman en aproximadamente 2.400 millones de dólares antes de impuestos según reportes.
El inicio de un imperio
El viaje empresarial de Jordan se inició en 1984, cuando firmó un contrato con Nike por 500.000 dólares anuales y royalties. Hoy en día, se estima que Nike le paga cerca de 300 millones de dólares al año. Además, la colección Jordan Brand generó 7.034 millones de dólares en ventas para Nike en el año fiscal 2026, destacando la magnitud de la marca que Jordan ayudó a construir.
Un avance significativo en la evolución de su marca se presentó en 2026, cuando Jordan Brand se convirtió en la primera marca de Nike en vestir a una selección nacional de fútbol, estableciendo una colaboración con Brasil. Esta diversificación demuestra que el legado de Jordan no depende únicamente del baloncesto, sino que ha logrado marcar presencia en múltiples disciplinas deportivas.
En el negocio del deporte
Jordan también ha explorado otras maneras de generar ingresos en el mundo del deporte. En 2010, adquirió una participación en los Charlotte Hornets y, aunque en 2023 vendió la mayoría de su participación, todavía conserva una parte. Asimismo, junto a Denny Hamlin, se convirtió en propietario de 23XI Racing, un equipo de NASCAR que ha logrado éxitos significativos, incluyendo una victoria en la Daytona 500 en 2026.
Su incursión en el sector tecnológico es igualmente notable. Jordan es inversor y asesor de Sportradar, una empresa de datos y tecnología deportiva, y con DraftKings comparte una función similar desde 2020. Estas inversiones ilustran su enfoque proactivo para asociarse con negocios que están innovando el deporte.
Un legado filantrópico
Más allá de su éxito financiero, Jordan ha realizado importantes contribuciones a la salud y la educación comunitaria. Ha donado 27 millones de dólares a Novant Health, lo que ha permitido financiar clínicas familiares en comunidades desfavorecidas. Recientemente, su donación de 10 millones para crear un instituto de neurociencias que lleva el nombre de su madre muestra su compromiso con la mejora social.
Además, mediante su colaboración con Jordan Brand, se comprometió a donar 100 millones de dólares durante diez años para apoyar iniciativas que beneficien a comunidades afroamericanas en materias de educación y justicia económica y social.
La figura de Michael Jordan sigue evolucionando, revelando que su legado va más allá del baloncesto. Su capacidad para innovar y adaptarse en el tejido empresarial continúa desafiando expectativas, solidificando su posición como un referente no solo en el deporte, sino en el mundo de los negocios.
