Nueve años de experiencia empresarial: cómo el movimiento se convierte en la clave subestimada para potenciar la productividad.

Nueve años de experiencia empresarial: cómo el movimiento se convierte en la clave subestimada para potenciar la productividad.

En el mundo empresarial actual, la salud y el bienestar de los empleados son fundamentales para maximizar la productividad. Sin embargo, muchas empresas siguen diseñando su jornada laboral de manera que fomenta el sedentarismo. Esta situación plantea un reto significativo para los líderes que buscan mejorar el rendimiento de sus equipos.

La conexión entre movimiento y productividad no puede ser subestimada. Un estudio del McKinsey Health Institute sostiene que si se mejorara la salud de los empleados a nivel global, se podría generar un valor de hasta 11.7 billones de dólares cada año, principalmente a través de una mayor productividad y una reducción del presentismo, donde los trabajadores están físicamente presentes pero no rinden al máximo.

El impacto del sedentarismo en el rendimiento

Cuando los empleados pasan la mayor parte de su día sentados, su nivel de energía y rendimiento se ve comprometido. La falta de movimiento puede llevar a un estado de letargo mental, afectando aspectos cruciales como la creatividad y la claridad mental. Al mejorar la circulación sanguínea, el movimiento ayuda a que más oxígeno llegue al cerebro, fortaleciendo así las habilidades cognitivas.

De acuerdo con la experiencia de varios emprendedores, incorporar actividad física en la rutina laboral no solo es beneficioso, sino que se ha convertido en un elemento esencial para mantener altos niveles de energía y enfoque. Esto no implica simplemente ofrecer bonificaciones para gimnasios o meditación; se trata de replantear la estructura misma del día de trabajo.

Cambiar la cultura laboral

Para fomentar un ambiente que valore el movimiento, es crucial que los líderes sean un ejemplo a seguir. Por lo tanto, proyectos como realizar caminatas entre reuniones o hacer encuentros de pie pueden animar a los empleados a seguir el mismo camino. Transformar la manera en que se realizan las reuniones es también clave; por ejemplo, implementar reuniones de tipo «caminando» o mirar hacia la opción de apagar las cámaras durante algunas llamadas puede ser extremadamente liberador.

Además, crear un ambiente que promueva el movimiento incluye aspectos muy sencillos, como contar con escritorios ajustables, espacios abiertos para estiramientos y suministros colocados a una distancia cómoda de las estaciones de trabajo.

Incorporar hábitos saludables en la rutina

Al elegir pequeñas acciones, como realizar breves estiramientos antes de reuniones largas o compartiendo logros en una plataforma interna como Slack, se puede inyectar una nueva vida a la cultura laboral. La clave es que estas prácticas sean vistas como parte integral del día y no como una distracción. Cuando estas acciones se institucionalizan, se convierten en rituales compartidos que benefician a todo el equipo.

Finalmente, es importante resaltar que si no se programan estos momentos de movimiento en el calendario, es probable que se pasen por alto. Al fijar espacios para descansos activos, se transforman en un comportamiento normalizado dentro del entorno laboral.

Conclusiones sobre la importancia del movimiento

Los datos de Oxford sugieren que los trabajadores son un 13% más productivos cuando se sienten bien en su entorno laboral. Este tipo de cambios, aunque pequeños, pueden tener un impacto significativo en la productividad y bienestar de los empleados. Un equipo fuerte no solo colabora, sino que también se mueve en conjunto. La implementación de estructuras que favorezcan el movimiento podría ser la clave para liberar el verdadero potencial de cualquier equipo de trabajo.