La inteligencia artificial se ha convertido en un recurso cotidiano para muchas personas, no solo en el ámbito de la productividad, sino también en la toma de decisiones cruciales como las financieras. A medida que herramientas como ChatGPT y Claude se vuelven más accesibles, se plantea la pregunta de si es adecuado recurrir a estos chatbots para obtener consejos sobre inversiones y gestión del dinero. Este fenómeno está captando la atención de instituciones y expertos, que advierten sobre los riesgos asociados.
Según un estudio reciente de McKinsey, más del 70% de los españoles que utilizan inteligencia artificial generativa lo hacen para manejar sus finanzas, siendo un 29% quienes buscan específicamente asesoramiento en inversiones. Este incremento en el uso de herramientas basadas en IA ha llevado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) a emitir advertencias sobre los posibles peligros de confiar ciegamente en esos oráculos digitales.
La CNMV realizó un análisis sobre la capacidad de modelos como ChatGPT y Gemini en la toma de decisiones de inversión, destacando que se pueden producir errores que resulten en pérdidas para los inversores. Estos fallos se manifiestan, de manera más preocupante, en consultas simples, que son más comunes entre aquellos sin formación financiera. Las implicaciones de confiar en redes neuronales para el asesoramiento financiero son claras: la falta de estructura y contexto en las preguntas a menudo lleva a resultados erróneos.
Efectos a Largo Plazo y la Diversidad en los Consejos
Un estudio de la Escuela de Administración Sloan del MIT sobre el uso de IA en finanzas revela que, si bien seguir las recomendaciones de estos sistemas puede resultar en ahorros significativos para personas mayores de 30 años, también subraya que existe una notable variabilidad en los consejos dependiendo de la formulación de las preguntas y el grado de conocimiento financiero del usuario.
Para evaluar esto, los investigadores desarrollaron un modelo que simula la evolución de ingresos, empleos e impuestos a lo largo de la vida. Se realizó un experimento con 1.000 adultos donde se les pidió que formularan consultas sobre gastos e inversiones a diversos modelos de IA. En general, los hallazgos indican que la IA puede ser una herramienta valiosa que invita a las personas a ahorrar más y diversificar sus activos a medida que envejecen.
Formulando Preguntas Efectivas a la IA
Un aspecto crucial identificado en ambos estudios es que la manera en que se plantean las preguntas afecta considerablemente la calidad de las respuestas. Por ejemplo, una consulta simple como «¿Dónde debería invertir comenzando con 50 dólares?» puede llevar a recomendaciones genéricas y poco útiles. En cambio, preguntas más detalladas y estructuradas suelen resultar en un mejor desempeño del modelo de IA.
Los expertos recomiendan un enfoque sistemático a la hora de interactuar con la inteligencia artificial:
- Asigna un rol fiduciario: Indica a la IA que actúe como un asesor que busca el interés del cliente.
- Fija supuestos macro: Proporciona un marco de referencia claro que incluya datos sobre esperanza de vida, riesgo laboral y condiciones fiscales.
- Comparte variables relevantes: Es crucial detallar no solo el saldo, sino también factores como edad, ingresos y tipo de activos.
- Define categorías de activos: Clasifica tus inversiones en categorías claras para facilitar respuestas más precisas.
- Pide decisiones separadas: Realiza diferentes preguntas relacionadas con consumo, contribuciones y traspasos.
- Exige razonamientos claros: Solicita que la IA muestre sus cálculos para asegurar que las respuestas sean coherentes y lógicas.
A pesar de las potentiales ventajas que ofrece la inteligencia artificial, es fundamental recordar que la IA debería ser vista como un complemento al asesoramiento humano. Utilizarla para aclarar conceptos financieros y ejecutar recomendaciones de un profesional puede ser la mejor estrategia, enfatizando que siempre se debe proceder con cautela.
