La dinámica empresarial actual exige a los líderes estar en constante alerta ante la información que reciben. A menudo, las decisiones estratégicas se basan en datos y reportes que, aunque parecen sólidos, pueden estar distorsionados por las capas organizacionales que los filtraron. Este fenómeno se hizo evidente a través de la experiencia de un gerente llamado Andy, quien no pudo anticipar la ruptura de una negociación que, aparentemente, avanzaba sin problemas.
A pesar de haber alimentado durante meses una relación profesional prometedora, Andy se dio cuenta, tras la pérdida del cliente, de que había descatado señales de alerta que previamente habían surgido. Su equipo había recibido inquietudes sobre el cronograma de implementación que, sin embargo, fueron minimizadas en las actualizaciones internas. Este tipo de situaciones revela cómo la información sensible puede ser suavizada o ignorada a medida que asciende por la jerarquía.
La distorsión de la información en las organizaciones
Marshall Goldsmith menciona en su obra «What Got You Here, Won’t Get You There» cómo el deseo de demostrar valor puede llevar a los individuos a alterar la información que comparten sin darse cuenta de las consecuencias. Lo que ocurre en la realidad es un juego cotidiano de «teléfono», donde el mensaje original se transforma en uno que, aunque formal y estructurado, puede no reflejar la realidad.
El problema no radica en la cantidad de información que se genera, sino en la calidad y la naturaleza de las relaciones a través de las cuales fluye esta información. Este es un aspecto clave que muchos líderes, como Andy, pasan por alto al hacer un análisis de sus recursos e influencias.
Relaciones como sistema de inteligencia en liderazgo
Para evitar una visión limitada de la situación, es fundamental cultivar relaciones efectivas con personas que ofrezcan diversas perspectivas. La clasificación de relaciones en «Aliados», «Soportes», «Rivales» y «Adversarios» puede ser útil para entender la dinámica que impacta la toma de decisiones.
- Aliados: Son aquellos que no solo comparten información, sino que también tienen la valentía de plantear desafíos y señalar problemas antes de que se conviertan en crisis.
- Soportes: Aportan información valiosa, pero pueden carecer de la confianza necesaria para cuestionar opiniones prevalentes.
- Rivales: A menudo, pueden identificar debilidades en su enfoque que otros pasan por alto.
- Adversarios: Aunque sus opiniones pueden ser difíciles de aceptar, pueden ofrecer perspectivas que fortalezcan la toma de decisiones.
Lo esencial es reconocer que depender únicamente de la información que llega a través de un círculo cercano puede llevar a decisiones que parecen claras, pero que en realidad carecen de fundamento sólido.
Cultivar relaciones existentes para tomar decisiones más informadas
En lugar de agregar más reuniones o conexiones superficiales a sus agendas, los líderes deberían enfocarse en mejorar la calidad de las relaciones que ya tienen. Preguntarse ¿a quién preguntamos regularmente? o ¿quién desafía nuestro pensamiento? puede abrir un panorama más amplio de información.
Andy perdió la oportunidad de cerrar un importante trato no por falta de datos, sino por no contar con un aliado que le advirtiera sobre las señales que no estaba dispuesto a ver. En un contexto donde los líderes deben adaptarse rápidamente a cambios constantes, es crucial reconocer que estar «en lo correcto» no equivale a tener una visión completa de la situación.
Preguntas para ampliar la perspectiva
Es clave que los líderes desarrollen una mentalidad abierta y curiosa. Preguntarse qué perspectivas están ausentes o qué información no han considerado, puede ser el primer paso para evitar que las decisiones se tomen bajo ilusión de claridad. En un entorno saturado de información, cultivar relaciones y buscar diferentes puntos de vista es lo que permitirá a los líderes tomar decisiones más informadas y efectivas.
