El partido Tisza en Hungría ha seleccionado a András Baka, exjuez del Tribunal Supremo, como su candidato para la presidencia del país. Esta decisión fue comunicada a través de las redes sociales por el grupo parlamentario de la formación. Se anticipa que el Parlamento llevará a cabo la votación para elegir a Baka como nuevo jefe de Estado el próximo martes. Aunque su papel será mayormente ceremonial, esta elección marca un paso significativo en la estrategia del actual primer ministro, Péter Magyar, para desmantelar las estructuras de poder establecidas por su antecesor, Viktor Orbán, quien gobernó durante 16 años.
Desde su llegada al poder tras las elecciones de abril, donde obtuvo una victoria contundente, Magyar ha iniciado reformas para restaurar los valores democráticos en el país. En julio, impulsó una reforma constitucional que llevó a la destitución de Tamás Sulyok, quien era considerado un aliado cercano de Orbán. El primer ministro ha enfatizado su compromiso por poner fin a la influencia de figuras vinculadas al antiguo régimen y ha instado a la renuncia de funcionarios nombrados por el partido Fidesz, que ahora está en la oposición.
El cambio en la presidencia viene después de que la gran maestra de ajedrez Judit Pólgar declinara la oferta de Magyar para asumir de manera interina la presidencia hasta la adopción de una nueva Constitución, un proceso que se espera comience en otoño. Aunque Pólgar expresó su agradecimiento por ser considerada, manifestó que no se sentía con la capacidad necesaria para unir a una nación polarizada. Actualmente, Agnes Forsthoffer, presidenta del Parlamento, ocupa el cargo de presidenta interina desde la salida de Sulyok.
La experiencia de Baka y el futuro constitucional de Hungría
Los legisladores de Tisza han resaltado la importancia que Baka ha concedido al principio de separación de poderes y su defensa del Estado de derecho y la independencia judicial. Consideran que su trayectoria representa un activo valioso en esta nueva etapa, en la que se busca establecer las bases de un nuevo orden constitucional en el país.
La enmienda constitucional aprobada por Tisza establece que el nuevo presidente permanecerá en el cargo hasta que se promulgue una nueva Constitución o por un máximo de cinco años. Es relevante mencionar que Baka fue destituido de su cargo como presidente del Tribunal Supremo en 2011, en un movimiento criticado internacionalmente, destacando que su destitución se debió a sus posturas críticas hacia el Gobierno de Orbán, lo cual afectó las libertades democráticas en Hungría. Por su parte, el Gobierno de Orbán ha rebatido estas acusaciones.
Bajo la actual Constitución, el presidente de Hungría cuenta con facultades limitadas para vetar leyes o solicitar revisiones. Fidesz, ahora en la oposición, ha anunciado que no participará en el proceso de elección presidencial y ha criticado a Tisza por implementar políticas que ellos consideran autoritarias, acusaciones que el partido gobernante refuta categóricamente.
