El cambio climático, impulsado por actividades humanas, ha duplicado la probabilidad de condiciones climáticas propensas a incendios forestales, como los que devastaron Canadá este verano. Así lo refleja un estudio reciente que ha generado interés tanto en la comunidad científica como en el ámbito político estadounidense, destacando la crítica hacia la gestión forestal en Canadá y la necesidad de un análisis más profundo sobre las causas de estos fenómenos.
Los científicos de clima y incendios, que llevaron a cabo la investigación, afirman que las condiciones meteorológicas en los Territorios del Noroeste y el noroeste de Ontario, aunque inusuales, han sido exacerbadas por el calentamiento global. Esto indica que, si bien el clima extremo puede ser parte de la naturaleza, sus efectos se ven amplificados por la actividad humana. La investigación sugiere que eventos similares a los recientes incendios podrían ocurrir cada seis años, mientras que, en un clima preindustrial, tales episodios serían raramente observables.
Condiciones climáticas extremas y su impacto
Las condiciones que facilitan el desarrollo de incendios, como el calor intenso, la falta de lluvia, el bajo nivel de humedad y fuertes vientos, han tenido un incremento notable en frecuencia debido al aumento de 1.4 grados Celsius en la temperatura global desde la era industrial. Esta cifra fue establecida mediante técnicas científicas para rastrear huellas climáticas en los datos meteorológicos y de incendios canadienses.
La investigación no ha sido sometida a revisión por pares, pero los expertos coinciden en que refleja la dureza del nuevo clima. «Madre Naturaleza está ardiendo más que nunca debido a condiciones que estamos alimentando con nuestra dependencia de combustibles fósiles», señala Mike Flannigan, un especialista en incendios en la Universidad Thompson Rivers. La quema de combustibles fósiles no solo está exacerbando la frecuencia e intensidad de los incendios, sino también afectando la salud pública en amplias áreas de América del Norte, con el humo cruzando fronteras y causando problemas en ciudades como Nueva York.
Conflictos políticos e interpretaciones erróneas
Las observaciones del estudio han llevado a una narrativa conflictiva. En Estados Unidos, figuras políticas como Donald Trump han criticado a Canadá por su supuesta mala gestión de los bosques, sugiriendo que esto es el verdadero motivo detrás de los incendios. Sin embargo, los científicos aclaran que la raíz del problema es más profunda y compleja, sosteniendo que gran parte de los incendios en Canadá son iniciados por rayos y que el gobierno canadiense se enfrenta a una realidad climática que trasciende la mera gestión forestal.
Los especialistas insisten en que el cambio climático está alterando radicalmente el comportamiento de estos eventos naturales. «Lo que estamos enfrentando aquí es un problema relacionado con el clima, más que de gestión forestal», afirma Jonathan Boucher, coautor del estudio y científico del fuego en el Servicio Forestal de Canadá.
Con un calentamiento que ha superado en un 65% al de Estados Unidos en las últimas décadas, el país ha visto un aumento del 50% en la superficie afectada por incendios en los últimos 30 años. Esto contrasta marcadamente con casi un doble aumento en el territorio quemado en Estados Unidos. Los científicos advirtieron sobre las dificultades propias de las extensiones forestales canadienses, que son remotas y difíciles de acceder, lo que complica combatir los incendios que se desatan rápidamente.
