Crea un test de visión de 90 segundos disponible en tiendas importantes.

Crea un test de visión de 90 segundos disponible en tiendas importantes.

La atención ocular se enfrenta a una crisis de acceso, con más de 40,000 puestos de optometristas vacantes en Estados Unidos, según cifras recientes. Este déficit se ha traducido en largas esperas para obtener citas, que pueden extenderse de semanas a meses. En este contexto, Matthias Hofmann, cofundador y CEO de Eyebot, ha identificado una oportunidad única para reformular la forma en que se realizan las pruebas de visión.

La experiencia previa de Hofmann en una startup de pruebas de visión a través de smartphones no tuvo el impacto esperado. A pesar de la precisión de las pruebas, los consumidores se sentían abrumados por la complejidad del proceso, lo que le llevó a una revelación crucial: la conveniencia es fundamental. “Las personas no tienen paciencia”, señala Hofmann, reflexionando sobre la necesidad de simplificar el acceso a los exámenes de la vista.

Un kiosco para la solución

Con esta idea en mente, Eyebot ha desarrollado un kiosco de autoservicio que permite a los usuarios obtener una receta para gafas en tan solo 90 segundos. Estos kioscos están siendo implementados en tiendas Walmart y Sam’s Club, así como en otros minoristas de atención óptica en ocho estados. La propuesta es que los consumidores puedan actualizar su receta mientras realizan otras compras, facilitando así el acceso a una atención básica esencial.

“Los clientes no pueden obtener una receta para comprar gafas”, explica Hofmann, al tiempo que menciona cómo este problema afecta tanto a consumidores como a minoristas. Sin una receta, las ventas de gafas se ven estancadas, creando una situación de estancamiento en la que todos pierden: los pacientes no reciben la atención que necesitan y los minoristas no pueden cerrar ventas importantes.

Redefiniendo el acceso a la atención ocular

El enfoque de Eyebot no ha estado exento de críticas. Algunos optometristas han manifestado su preocupación sobre si los consumidores podrían confundir la actualización de una receta con un examen ocular completo. Sin embargo, Hofmann aclara que cada receta es revisada por un médico con licencia y que aquellos pacientes que requieran atención adicional serán dirigidos a especialistas. “Estamos llenando los vacíos”, afirma, enfatizando que no buscan reemplazar a los profesionales de la salud ocular, sino ofrecer una solución complementaria.

El futuro de estos kioscos se vislumbra prometedor. Hofmann imagina que las futuras versiones no solo ofrecerán recetas para gafas, sino que también podrán incluir prescripciones para lentes de contacto y screenings para trastornos oculares. “No estamos en el negocio de diagnosticar enfermedades oculares”, aclara, “sino de captar problemas de manera temprana y facilitar un acceso más sencillo a servicios básicos de visión.”

Esta iniciativa es particularmente relevante para las poblaciones de bajos ingresos que, por diversas razones, no pueden acceder a atención ocular de calidad. “Queremos ser el primer punto de contacto para el cuidado de la vista de aquellos que, de otra manera, podrían no recibir ningún tratamiento”, concluye Hofmann.