La ESA utiliza tecnología española para generar eclipses solares artificiales en la misión Proba-3

La ESA utiliza tecnología española para generar eclipses solares artificiales en la misión Proba-3

La próxima misión de la Agencia Espacial Europea (ESA) promete revolucionar la forma en la que los científicos estudian la corona solar, un área que ha sido tradicionalmente difícil de observar. Con la llegada del Proba-3, se abrirán nuevas oportunidades para entender los fenómenos solares y su impacto en el clima espacial, vital para las tecnologías actuales. Esta misión está programada para ser lanzada en diciembre de 2024 desde India, y se centra en generar eclipses artificiales mediante un sistema innovador.

España desempeñará un papel crucial en esta ambiciosa iniciativa, aportando un 38% del presupuesto total de 200 millones de euros. La misión, que constará de dos satélites —el Coronógrafo y el Ocultador— se diseñará para operar en perfecta autonomía. El Ocultador actúa como un satélite que crea un eclipse, permitiendo que el Coronógrafo capture imágenes detalladas de la corona solar durante largos períodos, algo que los eclipses naturales no pueden ofrecer debido a su brevedad. Este enfoque único promete ampliar significativamente las ventanas de observación y análisis.

Los avances en la observación solar

El instrumento ASPIICS (Accurate and Stable Process to Investigate the Corona of the Sun) se destaca por su capacidad para observar hasta 70,000 kilómetros de la superficie del Sol, ofreciendo una resolución que otros coronógrafos no logran. Este dispositivo tomará una o dos imágenes por minuto, las cuales se combinarán en vídeos que mostrarán dinámicas previamente inobservadas en la corona interna. Estas capacidades son clave, dado que la corona es responsable de fenómenos que pueden afectar las redes de comunicación y otras infraestructuras tecnológicas.

Sin embargo, la historia de Proba-3 no ha estado exenta de desafíos. En febrero de 2026, una anomalía en la nave Coronógrafo interrumpió la comunicación con el control terrestre, dificultando su operación. A pesar de este contratiempo, el equipo de la misión trabajó arduamente para restablecer el funcionamiento del satélite, logrando reactivar el instrumento en junio del mismo año. Hasta la fecha, se han generado 62 eclipses artificiales, lo que ha permitido recopilar cientos de horas de datos sobre la atmósfera solar.

El rol de la industria española en Proba-3

La participación de España en el proyecto es significativa, no solo en términos financieros, sino también en capacidades tecnológicas. Sener, un grupo industrial de ingeniería, ha sido el principal contratista, liderando el diseño y la prueba de sistemas tanto en el segmento espacial como en el terrestre. Por su parte, Airbus Defence and Space ha sido responsable de la fabricación y la integración de las plataformas satelitales, asegurando su correcto funcionamiento y control térmico.

Otros colaboradores clave incluyen a GMV, que ha trabajado en los sistemas de vuelo en formación y en el sistema de verificación de dinámica de vuelo, así como Thales Alenia Space, que ha proporcionado los transpondedores de telemetría necesarios para el control desde Tierra. Proba-3, por lo tanto, no solo representa un avance en la observación del Sol, sino que también destaca el potencial de la colaboración internacional y el talento local en el ámbito aeroespacial.