Ciberataque en uno de los principales refugios de Bitcoin: la amenaza continúa activa.

Ciberataque en uno de los principales refugios de Bitcoin: la amenaza continúa activa.

Recientemente, se ha revelado una vulnerabilidad crítica en los monederos físicos de Bitcoin, conocidos como «cold wallets», que ha permitido a hackers sustraer cantidades significativas de criptomonedas. Este ataque, que sigue en curso, ha comprometido miles de monederos, generando una pérdida estimada de hasta 86 millones de dólares en Bitcoin.

La empresa canadiense Coinkite Inc. notificó a sus usuarios sobre el fallo de seguridad en su línea de dispositivos Coldcard, utilizados para el almacenamiento seguro de Bitcoin. Según información de Galaxy Research, hasta el momento se han robado aproximadamente 1.367 bitcoins de más de 4.500 monederos afectados. Este tipo de monederos es considerado uno de los métodos más seguros para custodiar criptomonedas, dado que operan desconectados de internet.

Un informe del equipo de ingeniería de Block Inc. señala que la vulnerabilidad radica en la generación predecible de la «frase semilla» —una secuencia de palabras clave que permite acceder a los monederos—. Aneirin Flynn, CEO de la empresa de ciberseguridad Failsafe, indica que este incidente desafía la percepción de que el almacenamiento fuera de línea garantiza una seguridad absoluta. Si los algoritmos que generan las contraseñas fallan, los atacantes pueden reconstruirlas.

La situación ha resultado chocante para algunos usuarios. Jonathan Goodman, una de las víctimas, inicialmente dudaba de que lo afectara, pero al comprobar su monedero se dio cuenta de que había sido vaciado en cuestión de minutos. Esta experiencia resalta la vulnerabilidad inherente a la tecnología de criptomonedas, incluso en dispositivos diseñados para ofrecer altos niveles de seguridad.

Vulnerabilidades en la generación de claves

Según el análisis realizado por Block, el problema se origina en el método que utilizó Coinkite para implementar el generador de números aleatorios que crea las frases semilla. En lugar de generar aleatoriedad genuina, el sistema usó valores deterministas, como números de serie de los dispositivos. Esta falla ha permitido a los atacantes recalcular las claves de acceso y vaciar los monederos de los usuarios.

El impacto financiero del ataque ha ido en aumento. A medida que se desarrollaron los acontecimientos, las pérdidas subieron de cerca de 38 millones de dólares a cifras significativamente mayores. Coinkite ha emitido un comunicado confirmando que cualquier fondo protegido mediante las versiones de firmware comprometidas está en riesgo y ha puesto en marcha actualizaciones para rectificar la vulnerabilidad en todos sus modelos.

Este incidente pone de relieve una creciente preocupación en el ámbito de las criptomonedas. Durante el primer semestre de 2026, aunque el monto total robado fue menor en comparación al año anterior, se registró un aumento en el número de ataques, alcanzando un total de 207 incidentes, según un informe reciente de TRM Labs. Estos ataques contra infraestructuras y claves criptográficas, aunque representan solo el 15% de los incidentes, concentran más del 76% de las pérdidas económicas.

La experiencia de Jonathan Goodman subraya una crítica común entre los usuarios: la «fe ciega» depositada en la tecnología. Goodman ha decidido abstenerse de invertir en Bitcoin y utilizar monederos fríos en el futuro, cuestionando la complejidad y seguridad del sistema. Este caso no solo resalta la necesidad de una mayor educación en ciberseguridad dentro del espacio de las criptomonedas, sino que también plantea interrogantes sobre la confianza en las soluciones de autocustodia.