El debate sobre la gobernanza de la inteligencia artificial (IA) se intensifica a medida que los líderes del sector sugieren la necesidad de autoregulación para mitigar los desafíos que esta tecnología representa. En un contexto clave, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha propuesto un nuevo “contrato social” para la IA con el fin de establecer un acuerdo amplio entre diferentes actores de la sociedad, incluidos sindicatos, patronal y partidos políticos. Esto se enmarca en el reciente lanzamiento del plan IA360, el cual busca abordar de manera integral el impacto social de la IA en España.
El plan, presentado por Sánchez, se desarrollará en cuatro puntos esenciales a implementar en los próximos doce meses. El primero y más importante será la creación de un consenso a nivel nacional sobre la IA, con el propósito de definir la hoja de ruta para las operaciones relacionadas con esta tecnología. El enfoque aquí es asegurar que la transición hacia un futuro donde la IA juegue un rol fundamental se realice de forma equitativa y responsable.
Dentro de este marco, se establecieron mesas sectoriales que reunirán a todos los agentes pertinentes con el objetivo de abordar las transiciones necesarias en áreas críticas como la educación, el mercado laboral y la cultura. Además, se instaurará un observatorio permanente para monitorizar la evolución de la IA en el ámbito laboral y una mesa específica dedicada a explorar su impacto en la creación cultural y su gobernanza.
Fortalecimiento del sector tecnológico
Un segundo aspecto relevante del plan es el fortalecimiento de la infraestructura tecnológica en España. Sánchez ha destacado la intención de establecer una de las siete gigafactorías de IA que la Unión Europea planea desarrollar. Estas instalaciones estarán equipadas con procesadores específicos para IA y la infraestructura necesaria, garantizando también normativas ambientales y energéticas adecuadas. El president también mencionó colaboraciones con el Barcelona Supercomputing Center para desarrollar modelos de IA orientados a la sostenibilidad y la salud pública.
El tercer enfoque del plan se centra en convertir la IA en un motor económico y un semillero de talento. La meta es que, para 2030, el 50% de las pequeñas y medianas empresas (pymes) integren la IA generativa en sus procesos. Para alcanzar este objetivo, se prevé una revisión del currículo educativo en secundaria y formación profesional, orientada a preparar a los jóvenes para una convivencia responsable con esta tecnología.
Finalmente, el cuarto eje del plan implica construir una gobernanza adecuada para la IA, abordando la necesidad urgente de seguridad cibernética, dada la creciente preocupación sobre los riesgos asociados con una IA descontrolada. En este contexto, se anunció el fortalecimiento de las medidas de protección cibernética y una mayor supervisión de los modelos de IA más avanzados.
El momento elegido para la presentación de este plan no es casual, ya que coincide con una creciente inquietud en la comunidad internacional respecto a la regulación de la IA. Este enfoque plantea un paralelismo con momentos históricos en los que el poder económico estuvo concentrado en manos de unos pocos, lo que, según Sánchez, no solo resulta insostenible, sino que podría llevar a consecuencias desastrosas. El clima actual en el sector, donde muchas empresas han expresado preocupación por los riesgos de su tecnología, pone de relieve la urgencia de establecer un marco regulatorio claro.
En conclusión, la IA en España no solo busca ser una herramienta de innovación, sino también un campo donde convergen preocupaciones éticas, sociales y económicas críticas. La efectividad del nuevo contrato social propuesto dependerá en gran medida del compromiso de todos los sectores en su implementación y desarrollo responsable.
