El FC Barcelona ha tenido un inicio de pretemporada mixto, destacándose en algunos momentos pero sin lograr la consistencia esperada. En su última participación en el Torneo Internacional Friuli Venezia Giulia Cup, el equipo catalán sufrió una derrota por 1-0 ante el Udinese. Este revés, consecuencia de un gol de Bayo, dejó a los blaugranas sin opciones de alzarse con el trofeo, ya que anteriormente habían vencido al Nottingham Forest por el mismo marcador gracias a un penalti transformado por Raphinha.
La exhibición de los jugadores fue variada. Raphinha, quien anotó el único gol del Barça en el torneo, mostró destellos de calidad, mientras que los jóvenes Tunkara y Goren, así como el debutante Bisiwu, dejaron una impresión positiva, destacando en un equipo en el que también regresó Fermín tras su lesión.
Sin embargo, la falta de ritmo y cohesión se hizo evidente en los partidos. Enfrentamientos de 45 minutos y un total de tres goles en los partidos disputados reflejan un nivel de juego que aún necesita ajustarse. Su primer amistoso de la pretemporada, el cual ganó a puerta cerrada contra el Europa por 4-1, parecía haber generado expectativas que no se cumplieron en este torneo internacional.
El Barça también tiene que afrontar diversos cambios en su plantilla. Jugadores como Casadó y Roony no fueron convocados, a la espera de formalizar su salida del club. Además, Ferran Torres, quien fue mundialista, está en negociaciones entre el FC Barcelona y el Paris Saint-Germain para su traspaso. Este movimiento podría marcar un cambio significativo en la estructura del equipo, que busca adaptar su plantilla mientras navega por el mercado de fichajes.
Con un inicio de temporada incierto, el FC Barcelona sigue trabajando en la creación de un equipo competitivo de cara a los desafíos que vendrán en la nueva temporada. Las acciones en el ámbito de transferencias y el rendimiento en los partidos de preparación serán cruciales para el desarrollo de un equipo que busca mantener su estatus en el fútbol europeo.
