En la actualidad, el crecimiento exponencial de la inteligencia artificial ha llevado a muchas organizaciones a reevaluar sus enfoques de gobernanza para identificar y gestionar no solo a los empleados humanos, sino también a los agentes no humanos que operan dentro de sus sistemas. Según un estudio reciente, el 83% de las empresas ya tiene más identidades no humanas que humanas, lo que subraya la necesidad urgente de establecer un marco robusto para gestionar estas nuevas entidades.
La importancia de un marco de gobernanza para identidades no humanas
Las organizaciones han implementado procesos rigurosos para gestionar las identidades humanas, desde el onboarding hasta la revocación de credenciales al finalizar la relación laboral. Sin embargo, los agentes de inteligencia artificial, que realizan tareas como acceder a Salesforce o procesar transacciones financieras, han sido añadidos a los entornos de trabajo sin un proceso de incorporación formal. Como resultado, muchos de estos agentes operan en la sombra, careciendo de una supervisión adecuada y, en consecuencia, aumentan el riesgo cibernético.
Implementar una gobernanza efectiva implica la creación de un inventario preciso y continuo de todos los agentes que funcionan en el entorno de la empresa. Esto incluye identificar en qué plataformas operan y cuáles son sus funciones específicas —un aspecto fundamental para cerrar la brecha en la gestión de identidades.
Etapas del marco de gobernanza para identidades de agentes
Para gestionar eficazmente estas identidades no humanas, es conveniente seguir un marco estructurado que se divide en varias etapas:
1. Descubrimiento de agentes
La gobernanza comienza con la creación de un inventario completo. Es esencial que las organizaciones mantengan un registro de todos los agentes activos en los diversos entornos operativos. Ignorar esta tarea puede resultar en lo que se denomina «Shadow AI», donde agentes no reportados operan sin control.
2. Registro formal de agentes
Una vez identificados, cada agente debe registrarse como una identidad formal en el directorio, con atributos asignados como propósito definido y propietario humano responsable. Esto permite establecer controles de acceso adicionales y facilita la gobernanza sistemática.
3. Gestión del acceso al mínimo privilegio
Los agentes necesitan acceso, pero este debe limitarse estrictamente a lo que es esencial para el cumplimiento de sus funciones. Se recomienda implementar credenciales temporales y políticas de acceso que requieran la aprobación de un humano para operaciones críticas.
4. Gobernanza continua del comportamiento del agente
La supervisión constante es crucial para garantizar que el comportamiento de los agentes se mantenga dentro de los límites de lo autorizado. Cada acción debe ser registrada y revisada regularmente para detectar desviaciones que puedan indicar problemas inminentes.
Infraestructura tecnológica como base de la gobernanza
La efectividad de este marco depende de un entorno tecnológico unificado. La fragmentación de los sistemas puede resultar en desafíos significativos para la gobernanza de las identidades de los agentes. La investigación indica que las organizaciones con entornos totalmente integrados son cinco veces más propensas a implementar agentes en flujos de trabajo críticos, lo que refuerza la importancia de una infraestructura cohesiva.
A medida que las capacidades de inteligencia artificial continúan expandiéndose dentro de las organizaciones, la creación de un marco de gobernanza robusto para identificar y gestionar las identidades, tanto humanas como no humanas, se convierte en una prioridad estratégica. La construcción de una base operativa que garantice la seguridad y la rendición de cuentas de cada identidad dará a las empresas la confianza necesaria para aprovechar la inteligencia artificial de manera efectiva y segura.
