Ubisoft ha confirmado la salida de 51 empleados de su estudio en Barcelona, una decisión que se hace pública poco después del lanzamiento exitoso de Assassin’s Creed Black Flag Resynced. A pesar de que el videojuego alcanzó una notable puntuación de 84 en Metacritic y ha tenido un buen desempeño en plataformas como Steam, este éxito comercial no ha impedido que la compañía avance con su Expediente de Regulación de Empleo (ERE), anunciado semanas atrás.
Los trabajadores despedidos han expresado su frustración, señalando que no se les ofrecieron opciones de reubicación en otros proyectos tras finalizar el desarrollo del juego. Isabel Codina García, jefa de control de calidad, comentó en LinkedIn que tras siete años en la empresa, no esperaba que su trayectoria culminara así, aunque agradeció la experiencia adquirida. Relató que el ERE fue comunicado a los empleados solo dos semanas antes del lanzamiento del videojuego, lo que ha incrementado la preocupación entre el equipo.
Conflicto laboral y movilizaciones
La situación laboral en Ubisoft se intensifica, ya que la Confederación General del Trabajo (CGT) ha convocado una huelga de 72 horas para los días 14, 15 y 16 de julio. Este movimiento se suma a las protestas ya existentes desde el anuncio del ERE, con reivindicaciones que incluyen la reducción de despidos, mejoras en las indemnizaciones y la garantía de estabilidad laboral a corto plazo.
También se han sumado al reclamo el comité de empresa y Comisiones Obreras (CCOO), lo que ha incrementado la presión sobre la dirección de Ubisoft en medio de las negociaciones. La inminencia del ERE ha generado un clima tenso en las oficinas, donde la celebración del lanzamiento del videojuego fue sustituida por un encuentro informal que, para muchos, resultó ser su despedida definitiva.
Desde otras sedes internacionales, como Ubisoft París, se han emitido mensajes de apoyo al equipo de Barcelona, recordando que el éxito del juego fue el resultado del esfuerzo colectivo de todos los empleados involucrados.
Reestructuración en el panorama de Ubisoft
Los despidos en Barcelona son parte de una estrategia más amplia de reducción de costos que Ubisoft ha ejecutado en los últimos meses. La compañía ya había cerrado su estudio en Winnipeg, Canadá, y continúa ajustando su plantilla después de varios años de retrasos y cancelaciones que han afectado a sus lanzamientos más relevantes.
Con cerca de un tercio de la plantilla de Barcelona en riesgo, la situación destaca la fragilidad de la industria del videojuego, donde el éxito de un lanzamiento no siempre se traduce en seguridad laboral para los equipos que lo desarrollan. A medida que las negociaciones avanzan, la atención se centra en cómo las decisiones corporativas impactan en la estabilidad de los profesionales creativos en el sector.
