La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos ha autorizado a la startup californiana Reflect Orbital a lanzar y probar un satélite equipado con un espejo gigante, diseñado para reflejar la luz solar hacia la Tierra después del atardecer. Esta innovadora tecnología ha suscitado serias preocupaciones entre astrónomos, expertos en vida silvestre y otros profesionales que advierten sobre sus posibles efectos adversos en la investigación científica y en los ritmos de sueño de los seres vivos.
Reflect Orbital tiene la intención de colocar un satélite en órbita baja terrestre, que contará con un espejo de 18 metros de diámetro, fabricado con un reflector de película delgada. El objetivo a largo plazo de la empresa es lanzar hasta 50,000 espejos en el espacio, que podrían reflejar luz solar para alimentar granjas solares, iluminar calles urbanas y asistir en operaciones de rescate.
La FCC ha calificado a este satélite de demostración como un avance potencialmente revolucionario en tecnología espacial. Sin embargo, la comunidad científica ha expresado su descontento. En una carta enviada a la FCC, la Sociedad Astronómica Americana argumentó que estos espejos podrían interferir con el trabajo de instalaciones astronómicas financiadas por el gobierno, que dependen de cielos oscuros para observar el espacio profundo. Este impacto también podría afectar a astrónomos aficionados.
Además de las implicaciones astronómicas, los científicos advierten que el proyecto puede alterar los ritmos circadianos, fundamentales para el ciclo de sueño y migración en animales y humanos, así como para la floración de las plantas. Más de 1,800 comentarios del público sobre la solicitud de Reflect Orbital han llegado a la FCC, la mayoría de ellos con críticas a la propuesta.
A pesar de estas advertencias, la FCC consideró que los riesgos eran «hipotéticos» y descartó que las actividades en el espacio estuvieran sujetas a leyes ambientales. La agencia afirmó que incluso si tuviera autoridad para revisar estas operaciones, las supuestas repercusiones serían poco probables.
Hasta el momento, se ha aprobado solo un satélite, pero Reflect Orbital planea desarrollar espejos de mayor tamaño. El mayor de los espejos propuestos alcanzaría 55 metros y podría reflejar la luz equivalente a 100 lunas llenas. La empresa prevé el lanzamiento de 1,000 satélites para finales de 2028 y otros 5,000 para 2030, argumentando que esta tecnología podría reducir el consumo de combustibles fósiles al extender las horas de funcionamiento de las granjas solares, contribuyendo así a la lucha contra el cambio climático.
El CEO de Reflect Orbital, Ben Nowack, expresó su agradecimiento a la FCC por reconocer la importancia de probar tecnologías novedosas en el espacio. Según la FCC, los astrónomos y otros interesados podrán presentar sus preocupaciones nuevamente si la empresa solicita permisos para el lanzamiento de más satélites en el futuro.
Sin embargo, los problemas no se limitan a la astronomía. La proliferación de estos satélites también podría agravar el creciente problema de los desechos orbitales. Expertos como Tony Tyson, destacado profesor en la Universidad de California, Davis, y científico jefe del Observatorio Vera C. Rubin, han calificado los planes de Reflect Orbital de «aún más locos» que la creciente cantidad de satélites de comunicación lanzados por compañías como SpaceX y Amazon. Tyson también advirtió que los espejos de película delgada podrían dispersar la luz de manera ineficaz, generando una contaminación lumínica similar a un cielo lleno de lunas.
