Apple ha presentado una demanda de secretos comerciales contra OpenAI que arroja luz sobre presuntas prácticas poco éticas en la obtención de información confidencial. En un documento de 41 páginas, la empresa de Cupertino detalla cómo, supuestamente, se orquestó un esfuerzo sistemático para extraer datos sensibles de empleados actuales y antiguos de Apple.
Entre las acusaciones más notables está la afirmación de que ciertas acciones inadecuadas no solo eran aisladas, sino que formaban parte de una cultura promovida desde la alta dirección de OpenAI. Según la queja, OpenAI muestra un comportamiento «podrido hasta la raíz», implicando que su negocio de hardware, que podría competir directamente con el iPhone, se basa en secretos comerciales robados.
Un panorama alarmante
Apple sugiere que las violaciones de secretos comerciales son solo «la punta del iceberg». La empresa anticipa que el proceso de descubrimiento podría revelar un patrón más amplio de apropiación indebida de información confidencial en OpenAI. Este proceso implicará la recolección de documentos corporativos y comunicaciones que podrían evidenciar un mayor número de infracciones.
Una de las revelaciones más impactantes fue un mensaje donde Chang Liu, un exingeniero de Apple ahora en OpenAI, supuestamente afirma que logró acceder a los sistemas internos de Apple mediante un error de autenticación. Este acceso fue realizado desde la computadora de trabajo de una colega que también se trasladó a OpenAI.
Otras preocupaciones incluyen una táctica de OpenAI para orientar a los empleados que se retiraban de Apple sobre cómo evitar procedimientos de seguridad que pudieran detectar el robo de secretos comerciales. Esto implicaba advertirles sobre la «temida salida» que restringiría su acceso a información durante el período de notificación habitual.
Empleados en el centro de la disputa
La magnitud del problema se ilustra con la sorprendente cifra de más de 400 exempleados de Apple que ahora trabajan en OpenAI. Apple utiliza este dato para reforzar su argumento de que muchos empleados de OpenAI poseen información confidencial de Apple que deben mantener en secreto. Sin embargo, la queja afirma que OpenAI ha utilizado dicha información de manera indebida.
Además, Apple acusa a OpenAI de haber incitado a candidatos potenciales a llevar piezas reales de Apple a entrevistas, bajo la dirección de un antiguo vicepresidente de Apple. Este tipo de comportamiento, según Apple, contraviene los principios éticos que deberían regir la competencia en el sector tecnológico.
Por su parte, OpenAI ha respondido a las acusaciones mencionando que no tiene interés en los secretos comerciales de otras empresas y reafirmando su compromiso con la innovación tecnológica. No obstante, la situación pone de manifiesto las crecientes tensiones en el competitivo mundo de la tecnología, donde la propiedad intelectual se convierte en un campo de batalla legal.
El desenlace de este caso podría tener implicaciones significativas para la industria, ya que reafirma la importancia de la ética y el respeto por la propiedad intelectual en el desarrollo de nuevas tecnologías.
