Un amplio debate ha surgido en torno a las prácticas de despido en Meta, tras la reciente presentación de una demanda por parte de 26 exempleados. Estos alegan que la empresa utilizó inteligencia artificial (IA) para determinar quiénes serían despedidos, afectando desproporcionadamente a aquellos que estaban de baja o a personas con discapacidades. La demanda destaca distintas herramientas internas, como asistentes de IA y paneles de control que registraban el uso de tokens de IA, que supuestamente influyeron en las decisiones de despido.
Un juez del caso solicitó a Meta que explicara su decisión de despedir a cuatro de los demandantes cuyo estatus migratorio estaba en riesgo, tras denegar una orden de restricción temporal que habría impedido la ejecución de los despidos. Linh Doan, líder de recursos humanos de la compañía, presentó un documento en el que asegura que las decisiones fueron tomadas por «líderes empresariales humanos» y no por IA, negando las acusaciones de los demandantes.
En su declaración, Doan detalló el proceso de selección para los despidos. Primero, la empresa identificó las áreas que serían afectadas, luego formuló una justificación de negocio para incluir a esos grupos y, finalmente, estableció criterios objetivos para evaluar a los empleados. Estos criterios podrían incluir elementos como el perfil laboral, nivel de puesto, antigüedad y habilidades especializadas. Doan enfatizó que los criterios de selección se definieron antes de evaluar a cada empleado, lo que limitó la discrecionalidad de los líderes en su aplicación.
A pesar de la insistencia de Meta en que no se utilizó IA para tomar decisiones de despido, las implicaciones de su uso en el desempeño de los empleados siguen siendo motivo de preocupación. Los informes previos han sugerido que la adopción de herramientas de IA por parte de los empleados se considera en su evaluación de rendimiento. Durante el proceso de selección, se mencionó que el desempeño y el historial de calificaciones eran criterios clave. Sin embargo, quedó sin respuesta si el uso de IA podría influir en esas calificaciones.
La situación de Meta no es única, ya que en empresas de diversas industrias han surgido casos similares que indican que el uso de métricas de rendimiento puede perjudicar a empleados que toman licencias. Historias de represalias tras regresar de permisos, incluso durante el tiempo en que los trabajadores están ausentes, llaman la atención sobre la necesidad de revisar las políticas de evaluación. Casos recientes, como la demanda de Joanne Barela contra Deloitte y el acuerdo de Microsoft por 14.4 millones de dólares, reflejan una tendencia preocupante en la que los empleados sufren consecuencias adversas por ejercer su derecho a ausentarse.
En conclusión, la demanda contra Meta plantea cuestiones fundamentales sobre los efectos inesperados de vincular las métricas de rendimiento con la adopción de IA. Especialmente para aquellos que pueden enfrentar sesgos inherentes, como padres trabajadores o empleados con discapacidades, las repercusiones pueden ser aún más severas. Este escenario invita a la reflexión sobre cómo las empresas deben abordar el equilibrio entre la utilización de tecnología y el respeto por los derechos de los empleados.
