La mayoría de los estadounidenses apoya que las empresas de IA destinen el 50% de sus acciones al público.

La mayoría de los estadounidenses apoya que las empresas de IA destinen el 50% de sus acciones al público.

A medida que las empresas de inteligencia artificial (IA) transforman significativamente la vida cotidiana en Estados Unidos, surge un creciente interés por parte del público en beneficiarse de los frutos de esta revolución tecnológica. Un reciente estudio nacional realizado por Verasight, que encuestó a 1,690 adultos, revela que un 69% de los encuestados apoya la idea de que las empresas de IA transfieran la mitad de sus acciones a un fondo soberano público. Esta propuesta busca reinvertir las ganancias generadas por la IA en la economía y proporcionar pagos directos a los ciudadanos.

El interés en regular la IA no solo se limita a la distribución de riqueza. Un abrumador 89% de los encuestados respalda la idea de que las empresas de IA deben hacer públicas las pruebas internas de seguridad, mientras que un 81% opina que el gobierno federal debería tener el poder de bloquear sistemas de IA considerados inseguros. Ben Leff, CEO y cofundador de Verasight, subraya que estos resultados demuestran un inusual consenso bipartidista en torno a la regulación de la inteligencia artificial.

Propuesta de un fondo soberano

La idea de implementar un fondo soberano público proviene del senador Bernie Sanders, quien recientemente propuso crear un fondo que podría generar hasta 7 billones de dólares. En el esquema de la propuesta, se estipula la creación de una Comisión Independiente para gestionar el fondo, la obligación de que las empresas dividan sus negocios de IA de aquellos que no lo son y la reinversión de las ganancias en la economía.

Sanders enfatiza que “cuando un recurso público genera riqueza, el público debe compartir esa riqueza”. Argumenta que el futuro de la IA y su impacto en la sociedad no debe ser decidido en secreto por unos pocos, sino que debe involucrar a todos los sectores de la comunidad estadounidense, incluidos trabajadores, educadores y científicos.

A nivel global, la idea de fondos soberanos no es nueva. Más de 100 países tienen tales fondos, así como alrededor de 20 estados en EE.UU. Por ejemplo, el Fondo Permanente de Alaska, financiado por regalías de petróleo y minería, utiliza parte de sus fondos para pagar dividendos anuales a los residentes. De manera similar, Texas cuenta con un Fondo Escolar Permanente financiado por derechos minerales que apoya su sistema educativo K-12.

Interesantemente, a pesar de sus diferencias políticas, el ex presidente Donald Trump también ha abordado el tema de un fondo soberano. En un decreto ejecutivo emitido en febrero, solicitó al Departamento del Tesoro y al de Comercio que desarrollaran un plan para su creación con el objetivo de promover la sostenibilidad fiscal y proporcionar seguridad económica a las futuras generaciones. A finales de agosto, Trump mencionó que está en conversaciones con líderes de IA sobre cómo el público podría participar en el crecimiento de esta tecnología, sugiriendo que la ciudadanía podría convertirse en socia en este ámbito.