El inicio de semana en Wall Street: caída por venta masiva de grandes tecnológicas y tensiones globales.

El inicio de semana en Wall Street: caída por venta masiva de grandes tecnológicas y tensiones globales.

La semana ha empezado con un panorama complicado para los mercados financieros globales. Las tensiones en torno al estrecho de Ormuz entre Estados Unidos e Irán han incrementado el nerviosismo, sumándose a las inquietudes sobre la sostenibilidad del ciclo alcista en el sector tecnológico y de la inteligencia artificial.

Los índices bursátiles han registrado un comportamiento negativo, frenando el ascenso continuo del S&P 500 y provocando caídas en el Nasdaq que superan el 0,8%. La volatilidad en el sector de semiconductores es notable, destacándose las caídas difíciles de ignorar. La firma de memorias Sandisk experimenta una baja del 9,5%, mientras que el fabricante de chips Micron desciende un 6,2%. En particular, SK Hynix, que había debutado recientemente en Wall Street con un prometedor inicio, ha caído un 8% en un giro inesperado.

A pesar de un informe que muestra un aumento del 36% en las ventas trimestrales de Taiwan Semiconductor Manufacturing, que ha superado las expectativas del mercado, la inquietud permanece en un sector que se está acercando a niveles de resistencia. Esto indica que la demanda de computación relacionada con la inteligencia artificial sigue fuerte, pero los inversionistas son cautelosos.

Entre los conocidos «Siete Magníficos», el sentimiento en el mercado es igualmente pesimista, con Tesla a la cabeza de las caídas, su valor se ha reducido en un 3,23%. Contrario a esta tendencia negativa, Apple ha visto un incremento de su acción del 1,78%, impulsado por su reciente demanda a OpenAI por el uso indebido de secretos comerciales para desarrollar su hardware de inteligencia artificial.

Chris Larkin de ETrade, parte de Morgan Stanley, explica que «las constantes fluctuaciones en el sector de los semiconductores han complicado la capacidad del sector tecnológico para mantener un impulso alcista». A pesar de que el mercado ha respondido con calma relativa a la ruptura del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, el agravamiento de las hostilidades y el incremento en los precios del petróleo sugiere que las oportunidades de crecimiento son limitadas.

En este contexto, la situación geopolítica tensa ha llevado a un aumento del precio del crudo Brent, que se aproxima a los 80 dólares por barril. Esto a su vez ha impulsado los rendimientos de los bonos, alimentando temores sobre una posible suba en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal estadounidense para contrarrestar el incremento de precios. Las declaraciones contradictorias entre ambos países sobre la apertura del estrecho de Ormuz también alimentan la incertidumbre. El presidente Donald Trump ha reiterado el compromiso de Estados Unidos de «mantener el control del estrecho», aunque no ha presentado un plan claro para lograr este objetivo.

Este agravamiento de los riesgos geopolíticos coincide con la inminente llegada de la temporada de reportes trimestrales, lo que genera preocupación creciente sobre si las significativas inversiones en inteligencia artificial justificarán los resultados esperados. El escenario actual plantea interrogantes sobre la optimización de estos recursos en un entorno cada vez más complicado y competitivo.